León XIV a los jóvenes: “Acoger significa estar presentes y custodiar la vida de los demás”

El Papa invita a escuchar a las nuevas generaciones y recuerda que la verdadera acogida nace del encuentro y se concreta en el cuidado del otro

León XIV

La acogida no es un simple gesto de hospitalidad ni una palabra bonita para los discursos: es una actitud que nace del encuentro y se traduce en presencia y cuidado. Así lo ha explicado León XIV en la audiencia que ha mantenido hoy en el Palacio Apostólico con los participantes en la cuarta edición de la ‘Cátedra de la Acogida’, una iniciativa impulsada por la Fraterna Domus de Sacrofano junto con diversas realidades eclesiales y sociales.



El Pontífice quiso compartir con los asistentes algunas reflexiones sobre el sentido cristiano de la acogida, recordando que la vocación cristiana está llamada a generar comunión entre las personas. “La comunión nace de la capacidad de acoger a los otros”, afirmó, subrayando que esa acogida se concreta en gestos tan sencillos como ofrecer escucha, hospitalidad y acompañamiento.

En el centro de esta experiencia —explicó— siempre hay una relación que surge de la gracia del encuentro. La vida humana está marcada por múltiples encuentros: con quienes nos aman, con la familia, con compañeros de trabajo o incluso con personas desconocidas. “Cuando esos encuentros son auténticos”, añadió, “dejan de ser una experiencia meramente individual y pueden transformarse en una realidad comunitaria”.

Escuchar a los jóvenes

La edición de este año de la Cátedra de la Acogida ha querido poner el foco en los jóvenes. Para León XIV, esta elección resulta especialmente significativa en un tiempo atravesado por profundas transformaciones culturales y sociales.

“Los jóvenes no son solo el futuro de la Iglesia y de la sociedad, sino que ya constituyen su presente vivo. Sus preguntas, sus inquietudes y sus búsquedas obligan a renovar el modo en que nos relacionamos con ellos”, recordó el Papa.

“Acoger a los jóvenes significa, ante todo, escuchar sus voces”, explicó el Pontífice. Significa también cruzar sus miradas y reconocer que, en sus lenguajes y en sus vidas concretas, el Espíritu continúa actuando y abriendo caminos nuevos para la Iglesia.

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Presencia y custodia

Asimismo, subrayó que “la vida humana se desarrolla siempre dentro de una red de relaciones. La familia, la parroquia, la escuela, la universidad o el trabajo son espacios donde se entrelazan dimensiones psicológicas, culturales, educativas y morales. Lugares donde las personas construyen su identidad”.

En todos esos ámbitos, la clave es la presencia. “Estar presentes en la vida de los demás significa compartir tiempo, experiencias y significados, ofreciendo puntos de referencia estables que permitan crecer”.

Para ilustrar esta idea, el Papa invitó a mirar a la Sagrada Familia de Nazaret, modelo al que se inspira la propia Fraterna Domus. Recordó el episodio evangélico en el que María y José pierden a Jesús y lo encuentran después de tres días en el templo. Aquella escena —explicó— “muestra que la presencia del otro nunca puede darse por descontada: es fruto de una búsqueda constante”.

Custodiar la vida del otro

La segunda palabra que el Papa quiso destacar fue “custodia”. Si la presencia expresa cercanía, custodiar implica asumir la responsabilidad por el otro.

León XIV señaló en este punto la figura de san José, que supo cuidar y proteger la familia que Dios le había confiado. “Custodiar significa permanecer cerca con atención”, explicó el Papa, apuntando que es una actitud que “nace de Dios mismo”.

Desde esta perspectiva, toda la familia humana está llamada a proteger aquello que se le ha confiado: las relaciones, la creación y la vida de los demás, especialmente la de quienes son más frágiles o sufren.

Para el Papa, presencia y custodia no pueden separarse. “No se puede custodiar sin estar presentes, ni se puede estar presentes sin asumir la responsabilidad por el otro”, subrayó.

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