Santiago Portas: “Un líder al estilo del Evangelio renta a largo plazo”

El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell publica ’70 veces 7′, un manual práctico para aplicar en lo cotidiano un liderazgo al paso de Jesús de Nazaret

Santiago Portas, director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell

Santiago Portas es un hombre de parroquia, que lo mismo prepara una catequesis para matrimonios que organiza un viacrucis en clave de fe. De la mano, conjuga su servicio por director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell. De este maridaje vocacional y profesional nace ’70 veces 7’, un manual eminentemente práctico que no busca un lugar en la estantería, sino que pretende ser un cuaderno de bitácora para quien busque hacer suyo un liderazgo al paso de Jesús en el día a día.



PREGUNTA.- Un líder al estilo del Evangelio, ¿es rentable en términos empresariales?

RESPUESTA.- Sí. Pero no siempre en el trimestre. Siempre en el largo plazo. El liderazgo evangélico no es sentimental ni ingenuo. Es exigente y profundamente estratégico. En el libro explico que servir no es rebajarse, sino asumir la responsabilidad del crecimiento del otro. Un equipo que se siente cuidado genera más compromiso que uno que solo se siente controlado. Donde hay confianza real, hay iniciativa. Donde hay miedo, hay cumplimiento mínimo. Y la mediocridad defensiva es mucho más costosa que el error bien gestionado. La rentabilidad del Evangelio no es ingenua: es sostenibilidad humana. Y la sostenibilidad humana termina siendo sostenibilidad organizativa. El liderazgo evangélico no siempre da titulares, pero da fruto.

Lavar los pies

P.- ¿La autoridad se gana a golpe de tarjeta de presentación o de ‘ordeno y mando’?

R.- La tarjeta da poder formal. El ‘ordeno y mando’ impone obediencia. Solo el servicio genera autoridad moral. La autoridad no nace del cargo, sino del modo en que se ejerce. El poder puede imponerse, la autoridad se reconoce. El ‘ordeno y mando’ puede ser eficaz en emergencias, pero como cultura permanente genera silencio, miedo y pérdida de verdad. Y una organización sin verdad termina tomando malas decisiones.

P.- ¿Cuál es el rasgo de Jesús como “jefe” que más le descoloca?

R.- Que teniendo todo el poder, se arrodilla. Lo verdaderamente desconcertante del liderazgo de Jesús no es su fuerza moral, sino su manera de ejercer la autoridad. Lava los pies cuando podría exigir reverencias. En términos organizativos, esto rompe nuestro imaginario de liderazgo ascendente. Jesús no pierde autoridad al servir; la redefine. Si el poder se puede ejercer sirviendo, entonces el estilo autoritario deja de estar justificado por la necesidad.

Autoridad madura

P.- ¿Liderar al estilo sinodal diluye la responsabilidad?

R.- Escuchar no diluye la responsabilidad, la purifica. El líder escucha para decidir mejor, no para dejar de decidir. El estilo sinodal —bien entendido— no elimina la última palabra, la hace más consciente. Decidir en soledad puede ser más rápido, pero no siempre más rentable. El problema no es compartir el proceso. El problema es no asumir el resultado. La autoridad madura escucha ampliamente y decide con claridad. La escucha amplía la mirada, la decisión sigue siendo personal.

Libro '70 veces 7', de Santiago Portas

Libro ’70 veces 7′, de Santiago Portas

P.- El jefe, ¿es el que más manda o el que más sirve?

R.- El jefe manda. El líder sirve. Y cuando sirve bien, manda mejor. Mandar es una función. Servir es una orientación interior. En ‘70 veces 7’ explico que servir es entregar tiempo, atención y responsabilidad por el crecimiento del otro. Eso no elimina la exigencia. Al contrario: la hace más legítima. Un líder servicial no evita decisiones difíciles. Pero las toma desde la misión, no desde el ego.

Credibilidad y coherencia

P.- Mójese: un consejo a un obispo o a un cura para ser un pastor más creíble

R.- Que no teman perder autoridad por pedir perdón. En el libro hablo de liderazgo reconciliador. Hoy la credibilidad no se sostiene en el rol, sino en la coherencia. Un pastor creíble no es el que nunca se equivoca, sino el que reconoce cuando lo hace. La humildad no debilita la autoridad; la legitima. Además, escuchar de verdad —no como trámite— cambia el clima. Muchas crisis no nacen de decisiones difíciles, sino de silencios prolongados.

P.- ¿Le queda mucho por aprender a la Iglesia de su propia Doctrinal Social (DSI) en el ámbito laboral?

R.- La Doctrina Social es luminosa. El reto es encarnarla. La DSI habla de dignidad, subsidiariedad, bien común y participación. Todo eso está profundamente alineado con lo que desarrollo en el libro: confianza que delega, corrección que cuida y sobre las decisiones responsables. La cuestión no es si la Iglesia tiene doctrina suficiente sino como la aplicamos. Ahí ,hay un desafío no solo la estructura eclesial, sino para todos los que formamos la Iglesia y es que apliquemos la doctrina de forma coherente en nuestras vidas, familias, comunidades o trabajo.  La credibilidad empieza cuando lo que enseñamos se parece a cómo gobernamos o actuamos.

Santiago Portas, con el obispo de Plasencia, Ernesto Brotons

Santiago Portas, con el obispo de Plasencia, Ernesto Brotons

P.- ¿Ante qué situación laboral te has tenido que repetir el ‘70 veces 7’?

R.- Cuando la decepción es más profunda que el error. El ‘70 veces 7’ no se activa ante un fallo técnico, sino ante una herida relacional. Cuando confías y te fallan. Cuando inviertes tiempo y no hay respuesta proporcional. En esos momentos, el perdón no es sentimentalismo, es una decisión estratégica de libertad interior. Decidir no dejar que la herida gobierne tu manera de liderar. No siempre la relación continúa. Pero siempre puedes elegir no endurecerte. El perdón no cambia lo ocurrido, cambia desde dónde vuelves a liderar.

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