La escalada bélica que comenzó hace diez días, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron el ataque a Irán para tratar de derribar al régimen de los ayatolás, está sembrando de muerte toda la región, afectando a más de una docena de países. La peor parte se la están llevando las poblaciones iraní, con más de 1.200 víctimas, y la libanesa, con 400, por los duros enfrentamientos entre la milicia islamista Hezbolá y Tel Aviv. De hecho, tal y como ha lamentado UNICEF, “casi 700.000 personas, incluidos 200.000 niños, han tenido que huir como desplazadas en Líbano en solo diez días de guerra en Oriente Medio”.
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Muy afectada está siendo la población del sur de Líbano, en la frontera con Israel, compuesta por aldeas de mayoría cristiana. En este sentido, una fuente local acaba de informar a Vida Nueva de que “el párroco de Kleya, uno de los pueblos de la zona, acaba de ser asesinado”. Se trata del sacerdote Pierre El Rahi y pastoreaba la parroquia local de san Jorge. Aún no se sabe si el alcance mortal le ha llegado por parte de Hezbolá o de Israel, pues le sorprendió un combate entre ambos.
Apoyo a la comunidad
Precisamente, como se aprecia en la fotografía bajo estás líneas, el pasado viernes se le podía ver en una ceremonia, junto a miembros de Cáritas, buscando arropar a la comunidad cristiana en estas horas difíciles, para invitarles a que tuvieran el ánimo suficiente para permanecer en sus hogares y no huir como desplazados a otras partes del país.
Ese mismo día, desde Kleya, Jaqueline Hokayem, asistente social de Cáritas en la aldea y en la vecina Marjayoun, nos relataba cómo “las bombas pasan, hacia uno y otro lado, por encima de nuestras cabezas”. También nos contaba cómo “una casa ha sido destruida por un avión. Conozco al dueño y está desolado. Me cuenta que milicianos de Hezbolá entraron bajo su techo… y ahora él se ha quedado sin hogar y esos soldados han muerto. ‘¿Cuál es mi culpa?’, se pregunta”. Además, “otro misil lanzado por Hezbulá hacia Israel ha impactado en la plaza del pueblo y hay varias casas dañadas. Gracias a Dios, no hay heridos”.
Están rodeados
Por ello, Hokayem lamentaba que “los pueblos cristianos de la zona estamos rodeados y la gente no puede salir, salvo para cosas muy urgentes. El camino hacia Beirut u otras grandes ciudades no es seguro, hay mucho peligro”. Algo que experimentó “una familia amiga de Kleya. Habían salido de su hogar y, de repente, una mujer y su hijo se toparon con unos soldados israelíes. Les gritaron y les dijeron que volvieran dentro y no salieran. Por suerte, gracias a unos militares españoles, avisados por el propio padre Pierre, pudieron irse con ellos y se trasladaron a un sitio seguro”.
Como concluía la responsable de Cáritas, “esperamos que todo pase rápidamente y cause los menos daños posibles. Nos encomendamos a Dios, a san Jorge y a todos los santos”. Tristemente, solo unos días después, han visto cómo han perdido a su gran referente local en la fe. Y es que Pierre El Rahi era fundamental para todos, teniendo también una estrecha relación con los soldados españoles desplegados en la zona y que integran la Brigada Aragón.