El cardenal Sarah suplica a los lefebvrianos que no rompan con Roma: “Cristo nunca nos pedirá romper la unidad de la Iglesia”

“Abandonar la barca de Pedro es entregarse a la tormenta”, afirma el purpurado guineano

Robert Sarah

El actual enfrentamiento de los lefebvrianos con Roma preocupa al cardenal Robert Sarah, después de que el grupo tradicionalista anunciara su intención de proceder a nuevas consagraciones episcopales sin mandato del Papa. Y, por este motivo, el purpurado ha lanzado una petición a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Marcel Lefebvre: que no abandonen la barca de Pedro.



En un texto difundido este domingo en Francia, el purpurado expresa su “profunda preocupación y tristeza” ante una decisión que considera una ruptura grave con la comunión eclesial y que, lejos de proteger la fe, pone en peligro la salvación de las almas.

“Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo, es decir, el único Salvador”, señala Sarah, recordando que ese depósito de la fe solo se conserva íntegro dentro de la Iglesia: “Solo la Iglesia es el camino ordinario de salvación; es el único lugar donde la fe se transmite plenamente y donde la vida de la gracia se nos da a través de los sacramentos”.

“En la Iglesia hay un centro, un punto de referencia obligatorio: la Iglesia de Roma, gobernada por el Sucesor de Pedro”, continúa el cardenal, advirtiendo que “abandonar la barca de Pedro equivale a entregarse a las olas de la tormenta”.

“¿Cómo se puede llevar a las almas a Cristo rompiendo su Cuerpo?”

En su texto, el cardenal cuestiona el argumento lefebvriano de actuar por el bien de las almas: “Se nos dice que esta decisión está motivada por la salvación de las almas. Pero la salvación es Cristo, y Cristo se da únicamente en la Iglesia”, insiste, preguntándose “¿cómo se puede pretender conducir a las almas por otros caminos distintos de los que Él mismo ha señalado?”.

“Solo la cadena ininterrumpida de la vida de la Iglesia, la proclamación de la fe y la celebración de los sacramentos garantiza que lo que creemos es el mensaje original de Cristo transmitido por los apóstoles”, asevera el purpurando. “¿Podemos prescindir de seguir a Cristo en su obediencia hasta la Cruz? ¿No es traicionar la Tradición refugiarse en medios humanos para preservar nuestras obras, aunque sean buenas?”.

Celebración lefebvrianos, en el centro, Davide Pagliarani

En el centro, Davide Pagliarani, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío

Obediencia o ideología

Por todo ello, el purpurado alerta del riesgo de convertir la defensa de la fe en una batalla ideológica: “El bien de las almas nunca puede pasar por la desobediencia deliberada, porque el bien de las almas es una realidad sobrenatural”. En este sentido, apunta que no se trata de un culto a la personalidad del pontífice. “No es obedecer al Papa cuando expresa opiniones personales, sino cuando dice, como Jesús: Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado”.

De esta manera, “el mejor medio para defender la fe, la Tradición y la liturgia auténtica será siempre seguir a Cristo obediente. Cristo nunca nos pedirá romper la unidad de la Iglesia”.

Noticias relacionadas