¿Puedo comer cocodrilo los viernes de cuaresma?

Diócesis del Caribe o de zonas pantanosas recuerdan cada año la curiosa excepción de los reptiles en la abstinencia de carne en este tiempo penitencial

¿Puedo comer cocodrilo los viernes de cuaresma?

Cada año se repite la consulta o la duda, ya sea en Miércoles de Ceniza, Viernes Santo o viernes de cuaresma en una parroquia de Nueva Orleans o una comunidad rural de América Latina o el Caribe. Las familias católicas dispuesta a cumplir con la tradición de la abstinencia de carne cambian el pollo o la ternera por un estofado de caimán o un guiso de iguana. ¿Están cumpliendo con los preceptos de la tradición o del Derecho Canónico?



Pues la respuesta de la Iglesia, fundamentada en una tradición que se remonta a la teología medieval consolidada por santo Tomás de Aquino, es sorprendente: No, canónicamente hablando, el reptil no es “carne”. En la ‘Suma Teológica’ (II-II, q. 147, a. 8), santo Tomás aborda la cuestión del ayuno y la abstinencia: no desde la biología genética (que no existía), sino desde la fisiología moral y la finalidad del ayuno. Por eso ofrece dos razones principales por las que la Iglesia prohíbe la carne de animales terrestres y aves, pero permite los animales acuáticos (y por extensión, los de sangre fría): reprimir la concupiscencia y el origen de los animales del Génesis donde se creía que la “carne” prohibida (caro) es la de los animales que caminan sobre la tierra y respiran aire. Los peces y animales acuáticos, al ser de naturaleza “más fría” y húmeda, se consideraban menos estimulantes para las pasiones humanas.

Aquí es donde entra el caimán, el cocodrilo y la serpiente. Aunque hoy sabemos que son reptiles, la clasificación eclesiástica tradicional los agrupa con los animales de “sangre fría” (poiquilotermos); la distinción clave para la Iglesia no es la clase biológica, sino la distinción entre animales de sangre caliente (aves y mamíferos) que romperían la abstinencia y animales de sangre fría (peces, anfibios y reptiles) permitidos en los días penitenciales. Por eso un caimán, ‘teológicamente’ es lo mismo que una trucha o un salmón.

Consultas actuales

Entre las consultas más modernas que se han hecho virales y reaparecen estos días en las redes al respecto; está el caso de un feligrés escribió en 2010 al arzobispo de Nueva Orleans, Gregory Aymond, preguntando específicamente sobre el caimán. El prelado respondió que: “Sí, el caimán se considera de la familia de los peces para fines de abstinencia y se puede comer durante la cuaresma”. Existe un caso paralelo famoso en Venezuela y Colombia: el chigüire o capibara. Aunque es un mamífero que pasa gran parte de su vida en el agua. Según la tradición, en el siglo XVIII, misioneros en Venezuela solicitaron al Vaticano una dispensa debido a la escasez de alimentos, argumentando que este animal era “pez” por sus hábitos acuáticos y su carne blanca. La dispensa fue concedida, convirtiendo al roedor más grande del mundo en un plato típico de la Semana Santa llanera. Algo similar ocurrió en zonas remotas de Canadá con la cola de castor.

Es esto una invitación a los banquetes cuaresmales a base de reptiles. Santo Tomás probablemente diría que no. Aunque la ley canónica permita comer reptiles porque no son “carne”, el Doctor Angélico nos recordaría el fin último del ayuno: la penitencia. Si comer caimán se convierte en un lujo gastronómico o en una forma de gula, se pierde el sentido espiritual de la cuaresma.

Tomas De Aquino

Santo Tomás de Aquino

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