El papa León XIV ha mantenido este jueves un encuentro con el clero de la diócesis de Roma en el Aula Pablo VI. En su discurso, el pontífice se ha centrado en la necesidad de “reavivar el don de Dios”, recuperar el impulso misionero y afrontar sin miedo los profundos cambios culturales que afectan a la fe.
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Así, León XIV recordó que el inicio del curso pastoral estuvo inspirado en las palabras de Jesús a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios”. A partir de ahí, ha subrayado que el don recibido no convierte a los sacerdotes en ejecutores pasivos de una pastoral ya establecida, sino en colaboradores activos de la obra de Dios: “Con nuestra creatividad y nuestros carismas, estamos llamados a cooperar con su acción”.
De esta manera, y apoyándose en san Pablo, el Papa ha exhortado a la diócesis a acordarse de “reavivar el don de Dios”. El Pontífice explicó que esta llamada nace cuando una comunidad pierde “la frescura de los orígenes y el impulso pastoral”, y aparecen “el cansancio, alguna decepción o frustración, y cierto decaimiento espiritual y moral”.
“El fuego está encendido, pero siempre hay que volver a reavivarlo”, ha afirmado el Papa, ya que la llama no siempre mantiene la misma vitalidad. Menos aún, entre cambios culturales acelerados, peso de la rutina y desafección religiosa creciente, ante los que el clero siente la necesidad de alimentar ese fuego.
Otras formas de transmitir la fe
Del mismo modo, el Papa ha agradecido a los sacerdotes su ministerio, “que a menudo se desarrolla entre muchas fatigas, incomprensiones y pocos reconocimientos”. Pero añadió que precisamente esas fatigas deben ayudar a repensar la pastoral. De hecho, León XIV ha señalado que el modelo clásico centrado casi exclusivamente en la administración de sacramentos presupone una transmisión natural de la fe por parte del entorno social y familiar, algo que hoy ya no existe.
“Es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad”, afirmó, alertando de que “parte de nuestra gente bautizada no experimenta su pertenencia a la Iglesia”. Asimismo, ha advertido contra una “sacramentalización sin otras formas de evangelización”. “Hay que experimentar otras modalidades de transmisión de la fe”, ha aseverado, para implicar de modo nuevo a niños, jóvenes y familias, muchos de los cuales “viven sin referencia alguna a Dios ni a la Iglesia”.
Por otro lado, León XIV ha advertido contra la tentación de la autorreferencialidad parroquial y pidió una colaboración más estrecha entre comunidades cercanas: compartir carismas, planificar juntos y evitar duplicar iniciativas. “Hace falta una mayor coordinación”, subrayó.