“Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos la Cuaresma, tiempo de gracia y conversión. Pidamos al Señor que disponga nuestros corazones para escuchar y hacer vida su Palabra, ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso”. Así lo ha expresado el papa León XIV a los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano para escuchar su catequesis durante la audiencia general de los miércoles.
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En el mismo sentido, el Pontífice ha aprovechado el inicio de la Cuaresma, para instar a los católicos a “vivir este tiempo litúrgico con un intenso espíritu de oración, para que, renovados interiormente, lleguen a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo, la suprema revelación del amor misericordioso de Dios”.
‘Lumen gentium’
Antes, en la catequesis, ha continuado su ciclo de reflexiones sobre los documentos del Concilio Vaticano II. Hoy, la protagonista ha sido la constitución dogmática ‘Lumen gentium’, dedicada a la Iglesia.
“La Iglesia es sacramento, en cuanto expresión que manifiesta el plan de Dios en la historia de la humanidad, y es instrumento, es decir, realiza su misión de manera activa, impulsada por el Espíritu Santo”, ha señalado Robert Francis Prevost.
El papa León XIV, en la audiencia general de los miércoles
Por otro lado, ha recalcado que “Cristo Salvador sigue actuando en la Iglesia por obra del Espíritu Santo, uniendo a sus miembros y haciéndolos partícipes de su vida gloriosa por medio de la Eucaristía”.
Antes de concluir, ha insistido en que “pertenecer a la Iglesia es una gracia que a vosotros os toca hacer fructificar, porque es presencia santificadora en medio de una humanidad todavía fragmentada, pero que aspira a la unidad”.