Confesiones por los aires en los Alpes

El sacerdote Geoffroy Génin desempeña un apostolado especial cada lunes confesando a pie de pista en las montañas francesas

Confesiones por los aires en los Alpes

¿Te imaginas aprovechar los minutos de subida en un telesilla no solo para admirar el paisaje, sino para reconciliarte con Dios y con los demás? Esto es exactamente lo que ocurre cada lunes en los Alpes franceses, donde el sacerdote Geoffroy Génin cambia el confesionario de su iglesia por la nieve y las alturas. En la estación de esquí de Val Cenis (Saboya), este presbítero de 69 años ha encontrado una forma única de conectar con los fieles.



Este apostolado, como ocurre con tantas cosas en la vida, fue fruto de la casualidad. Un domingo, tras la misa, un grupo de esquiadores le pidió confesarse. Como Génin no tenía tiempo en ese momento, les hizo una contraoferta inusual: “Quedamos mañana en el telesilla”. Y así fue, al día siguiente, subió con cada uno de ellos. Fueron confesiones breves, de unos seis o siete minutos, susurradas con discreción mientras ascendían hacia las cumbres. Tras la absolución, bajaban juntos esquiando por las pistas. La experiencia fue tan positiva que decidió convertirla en una costumbre semanal.

Confesiones al aire libre

Para Génin, la montaña es el escenario perfecto. Asegura que en las alturas es más fácil “dar un paso atrás” y reflexionar. Lo que comenzó como una solución práctica se ha transformado en una potente herramienta pastoral que rompe barreras ya que mucha gente se anima al ver a sus amigos hacerlo y, a la vez, llega a nuevos públicos ya que Es una oportunidad de oro para conocer a personas que jamás se acercarían a una iglesia convencional o a un sacerdote en un despacho.

Antes de esto el cura, originario de Lyon, dedicó su juventud a la gestión de producción. Sin embargo, a los 35 años, sintió que necesitaba darle un mayor sentido a su vida. El cambio radical llegó tras una visita turística a la abadía de Cîteaux. La paz que irradiaban los monjes cistercienses le impactó tanto que volvió varias veces, hasta que finalmente decidió buscar al sacerdote de su parroquia (a quien, por cierto, no conocía de nada). Fue ordenado en el año 2000, a los 43 años, y en 2014 se mudó a las montañas de Saboya, donde encontró su verdadero hogar, según recoge el portal katholisch.de.

Hoy en día, Génin vive su vocación con la misma intensidad con la que vive el deporte. No solo esquía; también hace senderismo, escalada, parapente y ala delta. Su filosofía es sencilla pero poderosa: “Disfruto conociendo a la gente allí donde está”. Además, su labor tiene un lado profundamente humano e inclusivo: utiliza esquís especiales tipo “tándem” para llevar a la nieve a personas mayores o con discapacidad que no pueden esquiar por sí mismas, compartiendo con ellas la felicidad de la montaña según declaró a OSV News.

persona en lo alto de montaña

Persona en lo alto de montaña. Foto: Unsplash

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