San Lucas vuelve a estar en Palencia. “La gran noticia es que la talla, después de tantísimos años, desde 1979, ha vuelto otra vez a su lugar, a su diócesis, a su parroquia. Vuelve el san Lucas al sitio para donde se hizo, porque fue arte al servicio de la evangelización. Es una noticia extraordinaria. Que no se quede este arte en manos privadas para la contemplación o para el comercio y el dinero, porque la cultura es de todos”, manifiesta José Luis Calvo Calleja, delegado de Patrimonio Cultural de la Diócesis de Palencia.
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Esa talla de madera policromada del siglo XV, obra del gran Gil de Siloé, fallecido en Burgos en 1501, la custodia ahora mismo el Museo Diocesano de Arte Sacro de Palencia. “Llegaremos a un acuerdo para que regrese a Astudillo, a la parroquia de Santa Eugenia, es lo lógico, con las medidas de seguridad adecuadas”, anuncia Calvo Calleja.
“Fue la noche del 17 al 18 de julio. Formaba parte de la predela del retablo magisterial. Y no solo robaron este san Lucas, sino también los otros tres evangelistas. Ni san Mateo, ni san Marcos, ni san Juan, el que ha aparecido es san Lucas –relata–. Aunque ese mismo día sustrajeron ocho pequeñas estatuillas de los apóstoles. Y también se llevaron una cruz. Un total de trece piezas. Y, lógicamente, se denunció”.
El Ministerio de Cultura lo ha devuelto “al legítimo propietario, que es la diócesis, la parroquia de Astudillo”, apunta Calvo Calleja, después de una epopeya que no solo se remonta a aquel 1979, cuando la banda de Erik el Belga arrasó con el patrimonio sacro de Castilla. “Se ha hablado de Erick el Belga –prosigue–, pero fue una época que esperemos que no se repita”.
Calvo Calleja se remonta también a 2005. “Nunca supimos nada más de las tallas, hasta que en 2005, pasados ya unos años, se empiezan a tener las primeras noticias de que este san Lucas robado se encontraba en Italia”. Pero una casualidad –más bien, un ejemplo de profesionalidad y de pericia– fue definitiva. María Elizari y Pedro Ramón Jiménez, anticuarios y propietarios de la madrileña Galería Theotokópoulos, la descubrieron en 2021 en una subasta en Génova catalogada como escuela tirolesa o del sur de Alemania.
“Son ellos quienes la identifican y lo denuncian. La Policía, primero, se informa a ver si es san Lucas o no. Y se ponen en contacto con la Guardia Civil, con la UCO, y con la diócesis. Gracias a las fotografías que teníamos desde 1950, me di cuenta de que, efectivamente, era la misma talla. Primero, porque era exacta a la de la fotografía y, después, porque le faltaba la mano izquierda. Coincidía todo”, recuerda el delegado de Patrimonio Cultural.
‘Operación Predela’
La sección de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil le dio el nombre de Operación Predela, que ya es todo un símbolo de la “excelente cooperación internacional”, reconoce Calvo. “El Estado español tenía que solicitar la devolución de una pieza robada de su patrimonio que se encontraba en Italia. Es un proceso larguísimo. Y, además, debía intervenir la Guardia Civil, la Policía, el juez de primera estancia de Palencia, la Eurojust, el Comando para la Tutela de Protección del Patrimonio Cultural de los Carabinieri –enumera–. Incluso un guardia civil de Patrimonio de Palencia, Javier Castro, que ha hecho también muchísimo por la recuperación de esta pieza”.