El cardenal Cobo abre la macroasamblea de sacerdotes de Madrid: “No somos francotiradores del Evangelio, sino hermanos”

Más de 1.200 curas respaldan la iniciativa del purpurado en el foro de reflexión que se celebrará entre hoy y mañana en la Fundación Pablo VI

El cardenal José Cobo, en la apertura de la asamblea Convivium

“Es Él quien nos convoca”. Con estas palabras, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, daba el pistoletazo de salida al rezo de laudes con el que arrancaba esta mañana Convivium, la primera asamblea sacerdotal que se celebra en la Archidiócesis de la capital de España entre hoy y mañana.



Más de 1.200 sacerdotes abarrotaban el auditorio principal de la Fundación Pablo VI y las tres salas habilitadas en el recinto para este macroencuentro que llega después de un trabajo previo de reflexión y de reuniones preparatorias por generaciones que hace que este foro no sea un acontecimiento aislado, sino parte de un proceso sinodal. A ellos se sumaban a través de la retransmisión online otros 73 misiones.

Nadie evangeliza solo

Tras la oración de acogida, un video sobre Madrid al son de ‘Yo me bajo en Atocha’, de Joaquín Sabina, la carta enviada por León XIV y la interpretación del himno de esta cita, el cardenal de Madrid dio la bienvenida a los presbíteros. “No somos francotiradores del Evangelio, sino hermanos de una diócesis, compañeros de vocación con una misión que es más grande”,  sentenció el purpurado ante los sacerdotes.  “Nadie se salva solo ni nadie evangeliza solo”, insistió.

El cardenal José Cobo, en la apertura de la asamblea Convivium

El cardenal José Cobo, en la apertura de la asamblea Convivium

“Que este tiempo nos haba más cura, nos renueve por dentro y nos haga sentirnos Iglesia viva. Que salgamos con el corazón un poquito más grande, más hermanos y más unidos”, expresó en su saludo de bienvenida.

Gran misión

El pastor se dirigió al presbiterio tomando como referencia al patrón madrileño, san Isidro, que no fue “un hombre de grandes discursos ni gestos”, sino como un agricultor que “rezaba acompañado, trabajaba acompañados y confiaba acompañado”. Para Cobo, los ángeles que ayudaban al patrón son hoy los hermanos que “nos ayudan a no arar solo en nuestras comunidades”.

“Nuestra misión es más grande que nuestras pequeñas encomiendas”, apreció el cardenal que pidió al auditorio reconocerse como “familia, no solo como ideas, sino con gestos y decisiones concretas”.

Urgencia pastoral

“En una ciudad como Madrid que corre y fragementa, que a veces nos mete en nuestra trinchera pastoral, este Convivium es una profecía”, reivindicó Cobo.

Desde ahí, reconoció que organizar este encuentro es “un pequeño milagro”. “Solo el poder estar a la misma hora y en el mismo sitio lo es, porque siempre hay una urgencia parroquial. Dios ha llamado y hemos respondido. Él es el verdadero anfitrión”, aclaró.

Con esta premisa, enfatizó la importancia de “parar, reencontrarnos y recordar, como hoy, con sonrisa y gratitud”. Desde ahí, confió en que el encuentro sea  “un espacio para reír, estar, bajar la guardia, compartir mesa y vida, descubrir que al lado nuestro hay un cura que llega justo, que improvisa, pero que sigue creyendo, contra todo pronóstico que esto merece la pensar”.

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