En el marco del retiro espiritual que organizó la Congregación Salesiana de Junín de los Andes, y del que participaron más de 150 jóvenes, tomó posesión el nuevo Padre Inspector de Argentina Sur, el P. Manuel Cayo SDB, para el período 2026-2032.
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Estas jornadas de reflexión y oración estuvieron signadas bajo una consigna, que convocó a los jóvenes: “Empapados de tu Voz”, y finalizaron con la celebración eucarística, presidida por el Consejero General para la Región Cono Sur de los Salesianos, el P. Gabriel Romero, SDB.
En la misa, el Consejero agradeció el trabajo del padre Darío Perera SDB, por el servicio de animación que desempeñó entre 2020 y 2026, junto a todo su equipo “que han asumido esta tarea con responsabilidad y generosidad, buscando el bien de todos y en el esfuerzo de formar una comunidad inspectorial fraterna (Constituciones Salesiana, 161)”.
Aludiendo a las figuras resaltadas en el Evangelio, Marta y María, el p. Romero señaló que, como buenas amigas y compañeras de camino de Jesús, regalan dos características claves para la vida de animadores salesianos y de consagrados salesianos: el trabajo generoso y comprometido, incansable; y la escucha atenta y contemplativa del Señor.
Dirigiéndose al nuevo Inspector, le dijo que esperaban que tuviera un corazón apasionado por Dios y por los jóvenes, un corazón integrado y unificado, pleno y desbordante de esta única pasión. Y le indicó que el Señor hoy le pide que sea padre y pastor de los jóvenes, los consagrados y laicos, de la Familia Salesiana. “Que puedas animar y gobernar. Que puedas estar bien cerca de todos y que puedas ayudarnos a ser mejores personas, a ser fieles al proyecto de vida que el Señor ha escrito en el corazón de cada uno, a ser más humanos y a tratarnos bien entre nosotros, a querernos, respetarnos, valorarnos. Y a ser cada día más generosos en nuestro servicio”. Y le aseguró que no está solo, que se ponga en manos de Dios y María y que la comunidad está para lo que necesite.
Una sola cosa es necesaria
El P. Manuel hizo su profesión de fe y el juramento de fidelidad al asumir esta responsabilidad, firmando las actas correspondientes.
Y compartió que justamente de este Evangelio sacó su lema sacerdotal: ‘Una sola cosa es necesaria’ (Lucas 10, 42), y leyó la carta que escribió sobre esto hace 30 años: ‘Una sola cosa es necesaria’ no quiere decir que todo lo demás no tiene sentido. ¡Todo lo contrario! Si buscás lo único necesario en todo lo que hacés, hasta lo más pequeño y cotidiano tiene un sentido inmenso, pleno: una sonrisa, aguantar a alguien ‘intenso’, un silencio para no ofender, una palmadita reconfortante, una palabra oportuna, saber escuchar, saber esperar, saber corregir, saber consolar, saber acompañar… Es incalculable el valor de las cosas cuando detrás de ellas está lo único necesario”. Y agregó que vale muy poco la hazaña más grande o el cargo que uno tenga si no se hace por amor.
Antes de finalizar, el Inspector saliente quiso despedirse y agradecer: “Después de esta experiencia, uno quiere a la Inspectoría de otra manera”. Una Inspectoría muy grande, con límites, pero con muchísimo bien que es lo que la sostiene siempre, y mencionó especialmente a su Vicario, el P. Osvaldo Braccia SDB con quien compartió la dimensión del gobierno; su primer colaborador, una persona con muchísimas cualidades y un gran hermano. También quiero agradecer a los hermanos que me acompañaron en el Consejo Inspectorial”.
