El papa León XIV ha dedicado la intención de oración del mes de febrero a los niños con enfermedades incurables, en un vídeo difundido a través de la campaña ‘Reza con el Papa‘ de la Red Mundial de Oración del Papa.
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En su mensaje, el Pontífice eleva una súplica directa a Jesús por los menores que viven situaciones de extrema fragilidad: “Hoy ponemos ante Ti a los niños que viven con enfermedades incurables. Sus cuerpos frágiles son signo de tu presencia, y sus sonrisas, incluso en medio del dolor, son testimonio de tu Reino”.
León XIV pide expresamente que estos niños “nunca carezcan de una atención médica adecuada, de una cercanía humana y compasiva, y del apoyo de una comunidad que los acompañe con amor”. Al mismo tiempo, dirige una mirada especial a sus familias, reclamando que sean sostenidas “en la esperanza, en medio del cansancio y la incertidumbre”, y que puedan convertirse en “testigos de una fe que se fortalece en la prueba”.
Reconocer su rostro en cada niño que sufre
El Papa también tiene palabras para quienes están cada día al pie de la cama del enfermo. “Bendice las manos de médicos, enfermeras y cuidadores, para que su trabajo sea siempre expresión de una compasión activa”, reza el Pontífice, pidiendo al Espíritu Santo que los ilumine “en cada decisión difícil” y les conceda “paciencia y ternura para servir con dignidad”.
Uno de los pasajes más significativos del vídeo es la llamada a una conversión personal y eclesial ante el sufrimiento infantil: “Señor, enséñanos a reconocer tu rostro en cada niño que sufre”. Para León XIV, la vulnerabilidad de estos pequeños debe convertirse en un aldabonazo para la conciencia cristiana: “Que despierte nuestra compasión y nos mueva a cuidar, acompañar y amar con gestos concretos de solidaridad”.
El Papa concluye su oración con una petición que interpela directamente a toda la Iglesia: ser una comunidad “animada por los sentimientos del Corazón de Cristo” que, a través de la oración y el servicio, “sepa sostener la fragilidad y, en medio del sufrimiento, se convierta en fuente de consuelo, semilla de esperanza y anuncio de vida nueva”.
