“Dios es condescendiente, cercano y misericordioso”. Así lo ha expresado hoy el papa León XIV durante su catequesis en la audiencia general de los miércoles, que ha presidido en el Aula Pablo VI del Vaticano ante los miles de fieles llegados hasta Roma.
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Siguiendo sus reflexiones en torno al Concilio Vaticano II, el Pontífice ha continuado recordando la riqueza de la constitución dogmática ‘Dei verbum’, que nos indica que “la Sagrada Escritura, leída en la Tradición viva de la Iglesia, es un espacio privilegiado en el que Dios continúa hablando a los hombres y mujeres de todos los tiempos”.
Según sus palabras, “para comunicarse, Dios se vale de lenguajes humanos y, así, diversos autores, inspirados por el Espíritu Santo, redactaron los textos de la Sagrada Escritura”.
Y “esto nos muestra que Dios es condescendiente, cercano y misericordioso no solo en el contenido de su mensaje sino también en el modo de expresarlo, es decir, en el lenguaje que utiliza, accesible a todas las personas”, ha continuado.
Para Robert Francis Prevost, “la Escritura, por tanto, es palabra de Dios en palabras humanas. Cualquier acercamiento a ella que descuide o niegue una de estas dos dimensiones resulta parcial”.
“Este principio vale también para el anuncio de la Palabra de Dios: sin olvidar el origen divino de la Escritura, es necesario transmitirla de modo que sea comprensible y se encarne en la realidad de los creyentes de hoy”, ha agregado.
León XIV en la audiencia general
“Sean buenos”
En su saludo a los peregrinos de lengua española, ha instado a pedir al Espíritu Santo que “nos ilumine para que anunciemos la Palabra de Dios con fidelidad creativa y alegría misionera, proclamando con nuestras palabras y nuestras obras las maravillas de su amor”.
Antes de despedirse, ha recordado que “la fuente de toda bondad es Dios, nuestro bien supremo”. Por eso, “deseo que cada uno de ustedes sea bueno, es decir, fiel testigo del amor del Padre celestial, que nos colma de tantos dones y nos llama a compartir su alegría”, ha subrayado.