El Vaticano, al habla con los lefebvrianos para evitar el cisma

La Santa Sede confirma contactos con la Fraternidad San Pío X tras el anuncio de nuevas consagraciones episcopales sin mandato pontificio

La cúpula de San Pedro, durante la segunda jornada del cónclave

El Vaticano ha confirmado este martes que mantiene abiertos los canales de diálogo con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en un intento explícito de evitar una nueva ruptura eclesial. Así lo ha asegurado el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, después de que los lefebvrianos anunciara la próxima consagración de nuevos obispos sin el mandato del Papa, prevista para el 1 de julio en Francia.



“Continúan los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con la voluntad de evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a las problemáticas surgidas”, ha afirmado Bruni al responder a las preguntas de los periodistas.

Una declaración que llega apenas un día después de que la Fraternidad hiciera público su plan de proceder a nuevas ordenaciones episcopales en el Seminario Internacional San Curato d’Ars, en Flavigny-sur-Ozerain.

Lefebvristas

Decisión unilateral

El anuncio ha vuelto a encender todas las alarmas en Roma. Consagrar obispos sin autorización pontificia supone un acto considerado ilegítimo por el derecho canónico y conlleva, como ya ocurrió en 1988, la excomunión automática de quienes lo llevan a cabo.

En su comunicado, la Fraternidad San Pío X justifica su paso aludiendo a una carta enviada a la Santa Sede en la que expresaba “la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus propios obispos”. Según la versión lefebvriana, Roma habría respondido con “una carta que no responde en modo alguno a nuestras peticiones”, motivo por el cual han decidido seguir adelante “por el camino indicado”.

La Santa Sede, sin embargo, subraya que el diálogo no está roto y que el objetivo sigue siendo evitar “soluciones unilaterales”, una expresión que apunta directamente a las consagraciones anunciadas.

Una herida que viene de lejos

No es la primera vez que la relación entre Roma y los lefebvrianos entra en zona de máxima tensión. La Fraternidad San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre y, desde entonces, se ha convertido en el principal bastión del rechazo al Concilio Vaticano II. En un manifiesto de 1974, su fundador llegó a afirmar que se negaban a seguir “la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante” surgida del Concilio.

El punto de no retorno se produjo el 30 de junio de 1988, cuando Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato pontificio. Juan Pablo II respondió con la excomunión de los protagonistas directos de un acto que calificó de cismático.

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