Los obispos argentinos propusieron para los jóvenes “más educación y más comunidad”

  • La Comisión Ejecutiva se refirió a la baja de edad de imputabilidad animada desde el Estado
  • Pidió pensar caminos que prevengan, eduquen y acompañen a los menores

Los obispos argentinos propusieron para los jóvenes “más educación y más comunidad”

Los obispos de la Comisión Ejecutiva, Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; el cardenal Ángel Rossi sj, arzobispo de Córdoba y vicepresidente 1º; César Fernández, obispo de Jujuy y vicepresidente 2º, y Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro y secretario general, tomaron como referencia la memoria de San Juan Bosco, patrono de la juventud, para compartir su parecer ante la propuesta del Gobierno de bajar la edad de imputabilidad de los menores.



Teniendo en cuenta el legado de Don Bosco, advirtieron que ante la “única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad” de centrar el debate en la pena y en la edad de jóvenes, se suele dejar en un segundo plano lo realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña.

Indicaron que la Iglesia está cercana al dolor desgarrador de las familias y comunidades víctimas de estos delitos; sin embargo, insistieron en un desafío más amplio: “pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho” para evitar el riesgo de simplificar una realidad compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado.

Mirada humana, integral y abierta

Recordaron que, en marzo del año pasado, la pastoral social de la Conferencia Episcopal Argentina, invitaba a contestar algunas preguntas, aún vigentes: “Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?”

Ahora, la Comisión Ejecutiva reafirmó la conclusión de aquella reflexión: “Es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza”

Valoraron la figura de san Juan Bosco quien no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, sino que, con su sistema preventivo, apostaba a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos.

A 150 años de presencia salesiana en el país, insistieron en una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir. “El desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones”, alertaron los obispos. Asimismo, y siempre bajo las enseñanzas del fundador de los salesianos, sostuvieron que la verdadera prevención nace del cuidado compartido: familias acompañadas, comunidades comprometidas, un Estado presente y una sociedad que no se resigna a perder a sus chicos y jóvenes.

Para finalizar, reafirmaron que creen y defienden que la niñez y la juventud son tierra sagrada donde Dios sigue sembrando futuro, y pidieron que Don Bosco siga intercediendo por los jóvenes, especialmente los más vulnerables.

Noticias relacionadas