Redes y organizaciones eclesiales han hecho un pedido a León XIV para que reciba a las víctimas de la minería, luego de una audiencia privada de este con empresarios del sector energético de América Latina, ligados al extractivismo.
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“Con mucho dolor y preocupación” han visto esta reunión, porque los empresarios mineros “no han desperdiciado la oportunidad para presentarse como colaboradores de las diócesis y parroquias”, pero en el fondo toda actividad extractiva “arrasa comunidades y territorios en su único fin de convertir, los bienes comunes, en dinero”.
Recordaron casos como el crimen socioambiental causado por la empresa minera Vale en el estado de Minas Gerais, en 2019, que causó la muerte violenta de 272 personas; el asesinato del líder ambiental y laico ministro de la palabra Juan López, en Honduras, criminalizado por defender el agua.
Además objetan que las empresas “buscan cooptar y utilizar a los líderes religiosos” para limpiar su imagen y ganar aprobación social, en contextos donde enfrentan una creciente desaprobación y resistencia por parte de las comunidades en cuyos territorios operan.
Por eso, pidieron al Papa abrir el diálogo y “se encuentre con las víctimas de la minería y dedique un tiempo real y significativo a la escucha de sus sueños, visiones y proyectos, así como de los líderes religiosos que desde hace años caminan junto a estas comunidades”.
Opción preferencial por las víctimas
Las organizaciones consideran el diálogo un instrumento “muy valioso”, pero requiere “de algunas condiciones mínimas” para cumplir su cometido de unir voluntades y construir puentes.
Una condición sine qua non es escuchar a todos los actores involucrados, con una opción preferencial por las víctimas y los pobres como “nos lo enseñó Jesús de Nazareth y como recientemente nos recordó el papa León XIV en Dilexi Te”.
La Iglesia cuenta con importantes documentos que plantean erradicar por completo la actividad minera, porque esta atenta contra la vida de comunidades enteras, incluidas las secuelas sobre el mediambiente.
“Existen muchos agentes pastorales asesinados, perseguidos y criminalizados por defender a sus comunidades y sus territorios en fidelidad a su fe, compromiso cristiano y que hacen parte de esta Iglesia viva”, apuntaron.
Para ello resulta esencial poner en práctica la encíclica Laudato si’ y también tener en cuenta el documento de las Iglesias del sur global, presentado por los presidentes de los Episcopados de América Latina, Asia y África en torno a las falsas soluciones de capitalismo verde.
Brumadinho eue el colapso de una presa de Vale S.A. en 2019, liberando lodo tóxico que mató a 272 personas y devastó el río Paraopeba. Foto: Red Iglesias y minería
Secuelas de la minería
Estas redes eclesiales viven en carne propia, junto a comunidades amenazadas y afectadas por la minería, las consecuencias del extractivismo como las amenazas, intimidación, asesinatos y compra de voluntades.
Denunciaron que muchos de estos empresarios del sector energético “cooptan dirigentes que por menos de treinta monedas” para que pongan al servicio de los grandes intereses de estas compañías mineras, generando falsas matrices de opinión contra “comunidades que se resisten a ceder, bajo el discurso de oponerse al desarrollo”.
Asimismo han recordado que, en 2024, cerca de veinte obispos de América Latina y el Caribe presentes en regiones amenazadas o en conflicto porla minería se encontraron en Panamá para discernir caminos pastorales junto a su pueblo.
Producto de esta plenaria, publicaron con el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) las Orientaciones Pastorales de las Iglesias Católicas frente a la Minería, invitando a los pastores y líderes religiosos a escuchar los gritos de la madre Tierra y de los mártires de las comunidades afectadas por el extractivismo.
“Nuestras comunidades ancestrales, indígenas, afros, campesinas y urbanas tienen una serie infinita de alternativas de vida que toman en cuenta la relación armónica con el ambiente, con los ríos, los bosques y el conjunto de la Creación”, concluyeron.