La oración no es un añadido piadoso ni un gesto intimista desconectado de la realidad. Así lo ha recordado este viernes el papa León XIV al recibir en audiencia a los dirigentes y miembros de la Red Mundial de Oración del Papa, a quienes ha agradecido su trabajo, por medio del cual, cada mes se moviliza a millones de personas en todo el mundo en torno a las intenciones del Papa. “Esta oración no es externa a la obra evangelizadora del Cuerpo de Cristo, sino una parte integrante de ella”, ha subrayado.
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El Papa ha destacado que la espiritualidad de la Red hunde sus raíces en el Corazón de Jesús, una experiencia que —ha dicho— permite “conocer más íntimamente al Señor” y crecer en “compasión y empatía” hacia quienes sufren. En este contexto, ha valorado especialmente el itinerario formativo El Camino del Corazón, como una herramienta concreta para vivir la fe “en la vida cotidiana”.
“El deseo es que ayudéis a los bautizados a comprender que son amigos y apóstoles de Cristo”, ha afirmado el Pontífice, situando la oración como motor de una Iglesia en salida y no como refugio espiritual.
Los jóvenes, clave para el futuro
Uno de los acentos más claros del mensaje papal ha sido la invitación a implicar a los jóvenes. León XIV ha reconocido que muchos de ellos buscan hoy “una relación más profunda y personal con Jesús resucitado” y ha señalado el Movimiento Eucarístico Juvenil como un camino especialmente fecundo para acompañar ese deseo.
“Es importante que formen la próxima generación de intercesores por las necesidades del mundo entero”, ha señalado, insistiendo en que esta red, que une “culturas, lenguas y carismas diversos”, es un signo concreto de comunión en la Iglesia universal.