El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana se ha reunido en Roma del 26 al 28 de enero y los prelados han lamentado el incremento de la violencia entre los jóvenes que se ha visibilizado en el apuñalamiento de un estudiante a otro compañero en La Sepzia. Para los obispos “la represión por sí sola no es suficiente”. También mostraron su solidaridad con las víctimas en las poblaciones afectadas por el ciclón Harry en Calabria, Sicilia y Cerdeña.
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Casa de la paz
En su comunicado final reclaman invertir recursos y energías “para crear espacios de reunión y producción cultural capaces de llegar a los jóvenes”. También pidieron más financiación pública para las escuelas concertadas, “consideradas garantes de la libertad educativa fundamental para el país”. En esta “era de la fuerza”, los obispos han renovado el compromiso de la Iglesia italiana de ser “casa de la paz”.
Valorando la experiencia del Jubileo, los prelado se han propuesto el reto es pasar “de una pastoral de conservación a una propuesta cultural y espiritual que sepa interceptar las preguntas del futuro” como, en palabras de León XIV, “una experiencia capaz de edificar la Iglesia” y renovar su vida comunitaria. Así, han destacado la importancia del anuncio, de la transmisión de la fe, la eucaristía dominical como “lugar generativo de la comunidad y de la formación”,
Ante las “presiones legislativas regionales sobre el final de la vida” que se están dando en Italia, reivindican que “la respuesta al sufrimiento no es ofrecer la muerte, sino garantizar formas de apoyo”. Por ello pidieron que “se refuercen, a nivel nacional, las intervenciones que protejan de la mejor manera posible la vida”.