Un nuevo y detallado informe nacional sobre las profesiones perpetuas de 2025 en Estados Unidos, elaborado por el Center for Applied Research in the Apostolate (CARA) de la United States Conference of Catholic Bishops (USCCB) ha revelado que la gran mayoría de los institutos religiosos reportaron que no tuvieron a nadie que profesara votos perpetuos en 2025, un indicador clave de la salud de la vida consagrada en el país.
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Y es que el estudio señala que el 82% de los superiores mayores que respondieron a la encuesta informaron que su congregación no tuvo ninguna profesión perpetua en 2025. De hecho, de acuerdo con los datos recogidos, la vida consagrada en Estados Unidos enfrenta retos significativos en cuanto a la permanencia y el compromiso a largo plazo de sus miembros, ya que el 10% de los institutos indicó haber tenido una sola profesión perpetua y apenas el 8% reportó entre dos y nueve votos definitivos el pasado año.
En total, las comunidades que sí registraron profesiones perpetuas sumaron 179 hombres y mujeres religiosos que hicieron su compromiso permanente en 2025 —74 mujeres y 105 hombres— un dato que pone de relieve la ausencia de profesiones en la mayoría de institutos.
¿Quiénes son los que profesaron?
Entre los que respondieron al estudio —un total de 130 religiosos que completaron la encuesta— se observa que un 55% son hombres y un 45% mujeres, con una edad promedio de 38 años. La mitad de ellos tiene 35 años o menos. El rango de edades comprende desde los 22 hasta los 74 años. En cuanto a sus raíces, la mayoría (el 69%) nació en Estados Unidos, aunque también hay presencia significativa de religiosos nacidos en Asia (12%), América Latina (9%) y África (7%).
Asimismo, el informe señala que de esos religiosos y religiosas que profesaron sus votos perpetuos el año pasado, una amplia proporción había asistido a programas de discernimiento vocacional y grupos de oración antes de entrar en la vida religiosa, y muchos participaron en experiencias de ‘Ven y verás’ (‘Come and See’) como parte de su proceso de maduración espiritual.
Además, la mayoría indicó haber tenido una formación católica desde la infancia, con un 92% que señaló haber sido católico desde el nacimiento, mientras que el resto experimentó la conversión en torno a los 20 años de edad.

