A primera hora de la tarde de ayer, 22 de enero, murió en Roma John Allen, periodista estadounidense que, a sus 61 años, llevaba tres décadas siendo uno de los grandes referentes de la información vaticana.
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En sus inicios, era la firma más significativa desde Roma en ‘National Catholic Reporter’ y en ‘Newsweek’. Luego, desde el ‘Boston Globe’ (diario pionero en la denuncia de los abusos a menores en el seno de la Iglesia), era el artífice de ‘Crux’, que acabó independizándose como una cabecera propia, de la que él fue su santo y seña.
Clave con Juan Pablo II y Benedicto XVI
En conversación con ‘Vida Nueva’, el vaticanista británico Austen Ivereigh, uno de los grandes biógrafos de Francisco y muy amigo de Allen, aplaude con pasión una trayectoria inconmensurable: “Por los homenajes que le están rindiendo estas horas, se puede decir que fue uno de los grandes. Definió el significado de ‘vaticanista’ para toda una generación, especialmente en los últimos días de Juan Pablo II y durante los años de Benedicto XVI”.
En este sentido, valora especialmente que “sus análisis eran siempre agudos, tenía un enorme talento para explicar y desmitificar, y sus escritos siempre se caracterizaban por su gran energía y claridad. Era incansable a la hora de cultivar contactos y trabajó en el Vaticano como nadie antes ni después”.
Por ello, “su gran aportación al periodismo católico fue su necesidad de comprender en lugar de juzgar, de estar al tanto de todo, de desmitificar, de mostrar que las personas del Vaticano se mueven por pasiones teológicas, pero también por debilidades humanas”.
No logró entender a Francisco
Con realismo, Avereigh también reconoce que Allen “nunca tuvo los contactos y el acceso que tenía con Benedicto bajo el mandato de Francisco, y nunca entendió a Bergoglio de la misma manera. John era un hombre de ideas y conceptos, mientras que el Papa argentino actuaba de manera diferente, a través del discernimiento espiritual. Creo que John luchó con eso, como él mismo admitiría. A veces, parecía que sus contactos más cercanos eran personas profundamente críticas con Francisco, como el cardenal Pell”.
Víctima de un cáncer, “a medida que su enfermedad se agravaba, John ya no salía tanto como antes. Pero se volvió a casar en 2020, lo que le proporcionó una gran felicidad. Elise, su esposa, corresponsal de ‘Crux’ en Roma, lo cuidó maravillosamente durante su rápido deterioro el año pasado, y aun así lograron cubrir el cónclave”.
Elegido en mayo León XIV, el primer Papa estadounidense de la Historia, “Elise consiguió la primera entrevista con Prevost, en forma de biografía. Así que creo que John murió con mucho de lo que estar orgulloso: que un compatriota se convirtiera en pontífice y que ‘Crux’ estuviera en el centro del nuevo pontificado”.
Abrió el camino muchos
Como concluye Ivereigh, “siempre recordaré su sentido del humor, su amabilidad, su generosidad y la forma en que abrió el camino a tantos otros, fomentando el talento. Demostró que se podía ser un periodista católico fiel, riguroso y trabajador, al servicio de la Iglesia, explicándola a sí misma. Era una superestrella y yo me sentía agradecido de estar entre sus muchos amigos”.
You were the love of my life, and you’ll be in my heart forever, John
Requiescat in pace ♥️🙏🏼https://t.co/G1GV0F4trG
— Elise Ann Allen (@eliseannallen) January 22, 2026
Entre los muchos homenajes de sus compañeros, destaca el emotivo homenaje de su viuda, Elise An Allen, que queda como gran referente de ‘Crux’: “Fuiste el amor de mi vida y estarás en mi corazón por siempre, John. Requiescat in pace”.
