El papa León XIV ha recibido esta mañana en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, a la Delegación Ecuménica de Finlandia, con motivo de la fiesta de san Enrique. El encuentro ha tenido lugar en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y ha reunido a representantes luteranos, ortodoxos y católicos del país nórdico.
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“Vuestra visita a Roma coincide felizmente con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos”, ha señalado el Pontífice al inicio de su discurso, recordando que el lema de este año —tomado de la carta a los Efesios— proclama que hay “un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que habéis sido llamados”.
León XIV ha destacado que esta esperanza “tiene su fundamento seguro en un solo bautismo para el perdón de los pecados”, que constituye “la raíz misma de toda fraternidad cristiana”. En un contexto marcado por la desesperanza, el Papa ha afirmado que los cristianos están llamados a ser “mensajeros de esperanza” y a “llevar la luz del Señor a los rincones más oscuros de nuestro mundo”.
Aunque el Jubileo de la Esperanza ha concluido recientemente con el cierre de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, el Papa ha subrayado que “nuestra esperanza cristiana no conoce fin ni límite”. “Alentados y fortalecidos por la gracia de Jesucristo”, ha añadido, los fieles están llamados a dar testimonio “con palabras que edifiquen y con obras de caridad”.
El papá León XIV con la delegación ecuménica de Finlandia
“Un país modelo para el ecumenismo”
Durante su intervención, León XIV ha puesto en valor la experiencia ecuménica de Finlandia. “Me ha complacido saber que Finlandia ha sido descrita como un país modelo para el ecumenismo”, ha afirmado. En este sentido, ha aludido a la declaración trilateral ortodoxo-luterano-católica de los obispos de Helsinki, orientada a promover “una cultura de esperanza, dignidad y compasión”, así como a su posición común sobre la necesidad de que “el desarrollo de los cuidados paliativos y del acompañamiento al final de la vida debe continuar”.
El Pontífice ha destacado igualmente el reconocimiento, por parte de la Conferencia Episcopal Católica Nórdica, del documento Comunión en crecimiento, fruto del diálogo católico-luterano nacional, calificado como “un hito valioso en el camino ecuménico”.
Estos gestos, junto con la tradición de celebrar conjuntamente la fiesta de san Enrique, son para el Papa “signos elocuentes de un ecumenismo práctico y fecundo”, capaces de impulsar la sexta fase del Diálogo Internacional Católico-Luterano, que comenzará el próximo mes.
Antes de concluir, León XIV ha deseado a los miembros de la delegación “una visita a Roma agradable y fructífera” y ha pedido que sean fortalecidos como “portadores de esperanza”, bajo la intercesión de los apóstoles Pedro y Pablo y de san Enrique, impartiendo finalmente su bendición a todos los presentes y a las comunidades que representan.