El cardenal arzobispo de Santiago de Chile, Fernando Chomali, responde a las preguntas de Vida Nueva tras asistir en Roma al primer consistorio del pontificado de León XIV, celebrado entre el 7 y 8 de enero.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
PREGUNTA.- El Papa formuló una pregunta base al arrancar el consistorio: De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia?
RESPUESTA.- León XIV es una persona de comunidad. Su vida se desenvuelve entre una familia unida, que giraba en torno a la parroquia, y a su vida como sacerdote agustino donde la vida comunitaria es parte fundamental de su carisma e identidad. Su pontificado tiene esa nota que lo define en su esencia. Para el Papa su comunidad es el Colegio cardenalicio. Nos invitó a todos, electores y no electores y nos escuchó a todos. Su camino es con los cardenales y, por lo tanto, con las Iglesias locales. Ello es muy importante para comprender la importancia que le da a la sinodalidad como expresión de una comunidad que camina con Cristo evangelizando al mundo. La prioridad es una comunidad que evangeliza y que, obviamente, se deja evangelizar.
P.- León XIV compartió en su reflexión improvisada dos interrogantes: “¿Hay vida en nuestra Iglesia? ¿Hay espacio para aquello que nace?”. Con este punto de partida, ¿cuáles son esas realidades que están naciendo en la Iglesia y que hay que acoger con la “novedad” que pide el Papa?
R.- El Papa espera de los cardenales una verdadera vida comunitaria en torno a la misión. La novedad está en insistir en que las estructuras están al servicio de la misión de la Iglesia y no la misión de la Iglesia al servicio de las estructuras. Esto es clave y surge de su experiencia como obispo de una diócesis sencilla, donde la creatividad pastoral de los católicos era lo que movía la vida de la Iglesia y no la estructura. Pero lo más relevante es que este proceso lo quiere hacer respetando la historia de cada comunidad eclesial y también sus tiempos, dado que al final es el Espíritu Santo el que guía la Iglesia. El Papa hizo ver la importancia de colaborar con él en el gobierno de la Iglesia toda vez que fuimos nosotros los que lo elegimos como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. Se ven aires más eclesiales y menos eclesiásticos, más centrados en la misión que en nosotros mismos. Incluso él pretende que los cardenales tengamos con él una relación más de fraternidad. Compartió mucho tiempo con nosotros en el consistorio y en los espacios de convivencia que se dieron.

Fernando Chomali, en su creación como cardenal
“No sabemos cómo transmitir el Evangelio a las nuevas generaciones”
P.- El cardenal Timothy Radcliffe dijo en su meditación inicial: “El Señor nos llama a navegar en las tormentas y a afrontarlas con verdad y valentía, sin quedarnos tímidamente esperando en la orilla”. ¿Cuál es la tormenta que cree urge afrontar?
R.- La gran tormenta que nos acecha es una búsqueda de Dios muy grande de parte de la sociedad y un mensaje precioso, el Evangelio, que no sabemos cómo transmitirlo a las nuevas generaciones. La tormenta de una sociedad que está harta de todo y llena de nada y que clama por un mensaje de esperanza que dé sentido a sus vidas.
P.- En la tarde del 7 de enero, abordaron la cuestión de la liturgia. ¿Cómo se pueden reavivar las celebraciones? ¿Recuperar propuestas nostálgicas es la solución?
R.- El tema de la liturgia no se abordó de manera significativa en relación con otros como la tarea, los modos de afrontar la misión y el ser de la Iglesia en el mundo que nos propone Francisco en ‘Evangelium gaudium’ y ‘Praedicate Evangelium’. Aunque, obviamente, ninguno de estos temas se entiende al margen de la liturgia por ser el lugar del culto agradable a Dios y la vida orante de la Iglesia como comunidad creyente por principio. Además, todos concordamos que los temas van unidos y que no se pueden separar. Sin sinodalidad, es decir, sin caminar juntos con Cristo, la evangelización será pobre y la liturgia también en virtud de su carácter claramente comunitario como muy bien está expresado en los Hechos de los apóstoles y en la institución de la eucaristía.