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De Julio II a León XIV, cinco siglos de servicio de la Guardia Suiza

Robin Schmid ha compartido una imagen poco habitual, sonriente distendido junto al Papa al despedirse una vez concluida su misión

Guardia suizo

Según recoge en su web el Vaticano, la Guardia Suiza, “fundada por el papa Julio II en 1506, es un cuerpo militar formado por ciudadanos suizos, cuya tarea principal es velar constantemente por la seguridad de la persona del Sumo Pontífice y de su residencia”. Otras de sus funciones son “acompañar al Papa en los viajes, vigilar los accesos al Estado de la Ciudad del Vaticano, proteger el Colegio Cardenalicio durante la Sede Vacante y realizar otros servicios de orden y honor”.



Los miles de peregrinos que cada día visitan el Vaticano se quedan fascinados por el hieratismo de una milicia que nació en un tiempo en el que los pontífices eran como otros reyes y emperadores preocupados por sus posesiones materiales. Aunque, actualmente, después de que el Estado Ciudad del Vaticano se reduzca a una simbólica plaza y sus alrededores dentro de Roma, ya solo queda admirar el eco de un pasado que se ha difuminado en llamativos uniformes en rayas azules, rojas y amarillas, así como en sus impactantes cascos metálicos coronados con grandes plumas.

Como estatuas

En definitiva, los guardias suizos son como estatuas… a las que jamás vemos hablar. Una situación de puertas hacia fuera cuya intimidad ha naturalizado Robin Schmid, quien acaba de compartir en sus redes sociales una fotografía nada habitual: en ella, aparece sentado junto a León XIV, charlando sonrientes y de modo distendido.

Guardia Suiza Juramento 1

Y es que es una despedida. Un ‘misión cumplida’, como se desprende de su mensaje: “Después de tres años, mi servicio como guardia suizo pontificio ha llegado a su fin. Durante este tiempo, he tenido el raro privilegio de ser testigo de momentos históricos, como un cónclave papal, servir bajo dos papas y participar en el Año Jubilar 2025. Ha sido una experiencia única llena de aprendizaje, responsabilidad y encuentros con personas de todo el mundo”.

Por todo ello, Schmid se muestra “agradecido por la oportunidad de haber contribuido a esta institución histórica”. De cara al mañana, “espero poder aportar la experiencia internacional que he adquirido al siguiente capítulo de mi trayectoria profesional”.

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