Cuando C. S. Lewis (Belfast, 1898–Oxford, 1963) declaró que “mi única función como escritor cristiano es predicar el ‘mero cristianismo’, no ‘ad clerum, sino ad populum’”, todavía era 1944. El escritor evitaba definirse como anglicano, pero tampoco reconocía su proximidad al catolicismo. Lo importante era su decisión de reivindicar el “cristianismo puro de las Escrituras”, que calificó de “antiguo y sencillo” o, simplemente, como el defendido por “todos los verdaderos cristianos de la tierra”.
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Aún no había acabado ninguno de los siete libros de ‘Las crónicas de Narnia’, pero ‘El león, la bruja y el armario’, el primer volumen que escribió –lo publicó en 1950–, estaba ya impregnado del deseo de trasmitir un “cristianismo esencial”, influido también por Grecia, por Roma, incluso por los cuentos de hadas irlandeses y británicos. Setenta y cinco años después de aquel primer libro, Clis Staples Lewis sigue siendo necesario. “Es un clásico que sigue absolutamente vigente”, señala Rocío de Isasa, editora ejecutiva de HarperKids.
“Como todos los clásicos, C. S. Lewis nunca pasa de moda –añade–. Su principal mensaje es un tema absolutamente clásico, que es la lucha entre el bien y el mal, en un territorio de fantasía y magia. Es un tema que no caduca nunca. Y luego otros temas que resonaban en 1950, cuando se publicó el primer libro, siguen resonando ahora: la lealtad, la amistad, el coraje, la justicia, la perseverancia”.
De Isasa es responsable de la reedición en España de ‘Las crónicas de Narnia’, que HarperCollins Ibérica ha reordenado siguiendo el relato de Aslán, el gran león, analogía, como admitió el propio C. S. Lewis, del propio Jesús. “El primer libro que se publicó fue ‘El león, la bruja y el armario’, pero la decisión que han tomado los editores y los herederos de C. S. Lewis es publicarlo según el orden cronológico –explica–. Por eso hemos sacado ‘El sobrino del mago’ –que era el penúltimo– ahora el primero, porque ahí es donde se presenta Narnia por primera vez, porque se crea y aparece la Bruja Blanca. Es la génesis de ‘Las crónicas de Narnia’. De todas formas, ‘La última batalla’ siempre es el último”.
Para cualquier edad
La editora asume que, “especialmente en estos momentos, la fantasía goza de mucha popularidad entre los más jóvenes, aunque ya se sabe que ‘Las crónicas de Narnia’ son para lectores de cualquier edad”. Ella misma, evidentemente, se ha enfrentado a la relectura de C. S. Lewis. “Ha sido una maravilla, porque te das cuenta de cosas, de referencias a mitología romana y griega, irlandesa… Mensajes, por supuesto, bíblicos, porque C. S. Lewis era un cristiano fervoroso. En sus libros es muy inteligente, porque ofrece siempre varias capas. Consigue llegar a un lector de 8 años, pero también a uno de 50, que eso es también el valor de un clásico. Esa franja tan amplia de edad es de un auténtico ‘crossover’. Tiene algo para cada lector”.
Sin embargo, la serie de C. S. Lewis no acaba de alcanzar en España el eco que tiene en el mercado anglosajón. “’Las crónicas de Narnia’ son un clásico en muchos países, pero en el nuestro no han sido tratadas con justicia. Se publicaron tarde, y después del estreno de las tres películas de Disney el interés por la serie decayó”, manifiesta. Hasta 1977 no llegaron de la mano de la editorial Andrés Bello; Alfaguara fue quien las publicó a partir de 1987; y en 2005 pasó a manos de Destino, que perdió los derechos. “Ha estado casi dos años sin publicarse y, ahora, dentro de la estrategia de unificar los derechos, nos los hemos quedado en HarperCollins España. De este modo, tanto para la lengua inglesa como para la española, las casas Harper somos las responsables de ‘Las crónicas de Narnia’”, señala.