Nueva diócesis en Brasil. Se trata de Baturité, un territorio que se ha desmembrado de la arquidiócesis de Fortaleza, estado de Ceará, en el nordeste del país. Cuenta con una extensión de 7.072 km², distribuido en 14 municipios, con 239.533 bautizados, que equivale al 80% de la población general de esta región.
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Luis Gonzaga Silva Pepeu, un franciscano capuchino, quien en 2019 presentó su renuncia al entonces papa Francisco por razones personales y de salud, se reengancha y asume como obispo de Baturité.
Es así como se convierte en el primer obispo de la nueva jurisdicción y, a la vez, en emérito de la arquidiócesis de Vitória da Conquista, en Bahía al este en la costa brasileña. El Episcopado celebró esta noticia.
En un comunicado, los obispos indicaron que recibieron con alegría esta noticia, lo que “refleja el afán de la Iglesia por cumplir, de forma cada vez más vibrante, su misión de evangelizar y estar presente entre su pueblo”.
Asimismo el Episcopado agradeció a Silva por aceptar esta nueva misión que “le ha confiado la Iglesia, sabiendo que su carisma franciscano, su vida eclesial y su dedicación serán signos de lo que el Santo Padre León XIV desea, una Iglesia sinodal, en camino, que siempre busca la paz”.
Datos clave de Baturité
La nueva diócesis será sufragánea de Fortaleza y contará con 21 parroquias y una zona pastoral. En la primera línea estarán 39 sacerdotes: 28 diocesanos y 11 religiosos.
La cobertura de esta nueva jurisdicción comprenderá los municipios de Acarape, Aracoiaba, Aratuba, Barreira, Baturité, Canindé, Caridade, Guaramiranga, Mulungu, Pacoti, Ocara, Palmácia, Paramoti y Redenção.
Un punto vital de esta nueva jurisdicción será el hogar del santuario de São Francisco das Chagas, que es uno de los santuarios franciscanos más grandes del mundo y un centro de peregrinación masiva en América Latina.
Por eso, Baturité ya funcionaba como un polo religioso y cultural para la región del Maciço de Ceará, con una identidad propia muy fuerte, distinta a la de la capital (Fortaleza), debido a su geografía serrana y a la presencia de este masivo centro de peregrinación.
La iglesia principal de la ciudad era la parroquia de Nossa Senhora da Palma, que en adelante se convertirá en catedral tras la creación de la nueva diócesis.
Sobre el primer obispo de Baturité
Silva Pepeu hace historia con su regreso a Baturité. Tras renunciar a los 62 años, en 2019, convirtiéndose en arzobispo emérito, siete años después vuelve, con 68 años, a una nueva misión pastoral como obispo. No hay un caso similar en la historia reciente de la Iglesia brasileña.
En efecto, en 2019 debió someterse a cirugías por dos hernias, que le dificultaba mantener el ritmo de gobierno que él consideraba necesario. Tras su renuncia se tomó un año sabático para recuperar su salud y, en 2021, volvió a la actividad pastoral como vicario general en la arquidiócesis de Olinda y Recife.
Nació en Caruaru (Pernambuco) el 18 de febrero de 1957. Ingresó al aspirantado Capuchino en 1968, iniciando el noviciado en 1977. Hizo su profesión perpetua en 1980 y fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1982.
Estudió filosofía y teología. Tiene un doctorado en Derecho Canónico (JCD) en Washington y Roma, respectivamente. Su ministerio episcopal comenzó en 2001, cuando fue nombrado obispo de Afogados da Ingazeira por san Juan Pablo II.
Fue en 2008 trasladado por el papa Benedicto XVI a la arquidiócesis de Vitória da Conquista, donde sirvió hasta 2019, como arzobispo.
Ha desempeñado múltiples tareas pastorales en el episcopado, en la orden Capuchina y en el ámbito académico, como profesor invitado de teología en la maestría en derecho canónico de la Universidad Católica de Pernambuco, hasta octubre de 2025.