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León XIV llama a los cardenales a no encerrarse en sí mismos: “El miedo ciega, pero la alegría del Evangelio libera”

El Papa ofreció ayer, de forma improvisada, una breve ‘masterclass’ sobre sinodalidad a los purpurados asistentes a su primer consistorio

León XIV, durante el consistorio extraordinario

Sinodalidad para ‘dummies’. El papa León XIV ofreció ayer por la tarde una breve ‘masterclass’ de cómo caminar juntos a los cardenales que ha reunido ayer y hoy en el Vaticano en el primer consistorio extraordinario de su pontificado. Asamblea, por cierto, que ‘amenaza’ con repetir con cierta asiduidad para recoger el sentir del Colegio Cardenalicio.



En tres minutos, según el texto compartido hoy por el Vaticano, el Pontífice recordó a los purpurados queno podemos encerrarnos en nosotros mismos”, porque “el miedo ciega”, pero “la alegría del Evangelio, en cambio, libera, nos sugiere caminos diferentes a los ya recorridos”. Esta invitación a ampliar sus miras de por sí ya es noticia, pero lo es más incluso que estas palabras han sido improvisadas, una acción a la que Robert Francis Prevost no nos tiene acostumbrados.

“Es muy importante que todos ustedes participen en esta experiencia como Colegio Cardenalicio de la Iglesia, que nos ofrece no solo a nosotros —no es para nosotros—, sino también a la Iglesia y al mundo, un cierto testimonio de voluntad, de deseo, reconociendo el valor de estar juntos, de hacer el sacrificio de un viaje —para algunos de ustedes, muy largo— para venir, estar juntos y buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana”, comenzó diciendo León XIV.

Y continuó: “Aunque sea un tiempo muy corto, es un tiempo muy importante también para mí, porque experimento la necesidad de poder contar con ustedes: ¡son ustedes quienes han llamado a este siervo a esta misión! Es importante que trabajemos juntos, que discernamos juntos, que busquemos lo que el Espíritu nos pide”.

El Papa mostró su convencimiento de que “hay vida en nuestra Iglesia”. “Estos últimos meses, he tenido muchas experiencias hermosas de la vida de la Iglesia. Pero la pregunta sigue siendo: ¿hay espacio para lo que nace? ¿Amamos y proclamamos a un Dios que nos pone en un nuevo camino? Realmente hay un camino, y con el trabajo de estos días, lo estamos recorriendo juntos”, ha aseverado.

El cardenal José Cobo, con el cardenal Fabio Baggio, durante el consistorio extraordinario

El cardenal José Cobo, con el cardenal Fabio Baggio, durante el consistorio extraordinario

Juntos en la barca

Prevost dejó caer que no quiere verse ni ver a ningún cardenal como un Herodes moderno: “En la historia, Herodes teme por su trono; se agita por lo que siente que escapa a su control, intenta aprovecharse del deseo de los Magos y manipular su búsqueda para su propio beneficio. Herodes está dispuesto a mentir, a todo…”.

En relación a esta asamblea, el Pontífice señaló que “este encuentro para mí es una de las muchas expresiones en las que podemos experimentar verdaderamente la novedad de la Iglesia”. “El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros. ¡Qué hermoso es estar juntos en la barca! Puede haber algo que nos asuste; hay dudas: pero ¿adónde vamos? ¿Cómo acabaremos? Si ponemos nuestra confianza en el Señor, en su presencia, podemos hacer mucho”, aseguró.

León XIV insistió a renglón seguido que “queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás. La razón de ser de la Iglesia no es para los cardenales, ni para los obispos, ni para el clero. Su razón de ser es proclamar el Evangelio”. 

Antes de despedirse pidiendo perdón por alargarse, instó a todos los presentes a que se sientan en plena libertad de comunicarse “conmigo o con otros” para continuar “ste proceso de diálogo y discernimiento”.

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