León XIV está convencido de que urge “crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”. Así se lo ha hecho saber esta tarde el Papa a los cardenales que participan en el primer consistorio extraordinario que ha convocado para hoy y mañana, cuando se cumplen sus primeros ocho meses de pontificado.
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En el discurso de apertura de este encuentro que busca tomar el pulso a las reformas promovidas por Francisco tanto en la Curia como en la Iglesia universal, el Pontífice agustino reivindicó que “la unidad atrae, la división dispersa”. Es la máxima que expresó el Papa ante los vientos de cisma que se han llegado a airear en estos últimos años por parte de algunos grupos ultraconservadores.
“Estoy aquí para escuchar”, comentó el Papa que reivindicó la dinámica sinodal promovida por Francisco como método de trabajo. Y de la misma manera, dio a entender que este consistorio será el primero de muchos: “Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro”. “No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia”, comentó sobre este particular parlamento extraordinario.
León XIV admitió en su intervención que “somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales”. “Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia”, compartió.
Desde el Vaticano II
Desde el Aula Nueva del Sínodo, León XIV echó mano de ‘Lumen gentium’, la constitución dogmática del Concilio Vaticano II, para defender “la misión evangelizadora como irradiación de la energía inagotable que emana del acontecimiento central de la historia de la salvación”.
El Papa norteamericano elogió el empeño de Pablo VI y Juan Pablo II para contemplar “el misterio de la Iglesia plenamente incluido en el de Cristo”, mientras que resumió el ministerio de Benedicto XVI y Francisco en una palabra: atracción.
Cristo atrae
“No es la Iglesia la que atrae, sino Cristo”, explicitó a los purpurados. Justo después, subrayó: “Si un cristiano o una comunidad eclesial atrae, es porque a través de ese ‘canal’ llega la savia vital de la caridad que brota del Corazón del Salvador”.
Con este punto de partida, sentenció que “para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento”: el amor.
Prioridades a orientar
Además, el Pontífice recordó los cuatro temas a tratar en este día y medio de reunión: la misión de la Iglesia hoy, la reforma de la Curia, la sinodalidad como medio de una mayor participación de los católicos y la liturgia. “Por razones de tiempo y para favorecer un análisis más profundo, sólo dos de ellos serán objeto de una exposición específica”, advirtió a sus interlocutores. Es más, planteó una pregunta directa a los cardenales: “De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?”.
León XIV detalló que se han creado 21 grupos para debatir, pero que solo nueve expondrán sus informes, aquellos que proceden de fuera del Vaticano, puesto que considera que le resulta “más fácil pedir consejo” a quienes trabajan en la Curia.