Morir de frío. En pleno centro de Badalona… Uno de los 400 migrantes desalojados del abandonado Instituto B9 el 17 de diciembre, en plena ola de frío, falleció ayer, día de Reyes. Estas personas, en su mayoría de origen subsahariano, fueron abandonadas en la calle.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Fue entonces cuando los obispos catalanes alzaron su voz, recordando que tienen derechos: “Centenares de personas han quedado en la calle, a la intemperie, en pleno invierno, sin que se haya contemplado ni siquiera una ‘tregua invernal’ como se hace en otros países europeos”.
La Conferencia Episcopal Tarraconense en bloque salió en defensa de los migrantes desalojados, porque es una realidad que “nos interpela con urgencia como Iglesia y como sociedad”. “Estamos hablando de personas y, por tanto, rechazamos los relatos que las deshumanizan por el hecho de ser inmigrantes africanos, negros y pobres”, indicaron los doce obispos catalanes. Entre ellos, el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, archidiócesis a la que pertenece Badalona.
La Iglesia, al rescate
Según pudo confirmar ‘Vida Nueva’, por petición expresa del purpurado Cáritas -de la mano de Cruz Roja, San Juan de Dios Servicios Sociales y la Fundación Llegat Roca i Pi, liderada por el sacerdote Andreu Oller– se puso manos a la obra para encontrar ‘pesebres’ para los más vulnerables.
Así, la Iglesia en Barcelona salió al rescate de 15 de ellos buscándoles una parroquia de acogida, la de la Mare de Deu de Montserrat, en el barrio de Sant Crist. Sin embargo, un escrache acabó de golpe con esta posibilidad, teniendo que buscar otro recurso, esta vez desde lo callado para evitar un nuevo conato xenófobo.
En la entrada del parking en el que pernoctaba, fue hallado su cuerpo sin vida. Según ha informado a Europa Press Jaume Ventura, de Justicia i Pau y miembro de la red de entidades Badalona Acull, un vecino de la calle Torres i Bages dio el aviso sobre las 11:00 horas, cuando preocupado se acercó a ofrecerle un caldo caliente.
