El presidente de los obispos de Panamá, el arzobispo José Domingo Ulloa, envió un mensaje esperanzador al pueblo de Venezuela -a unos días de ocurrida la detención de su presidente, Nicolás Maduro-: “Queridos venezolanos, cuando todo parece oscuro, la fe nos recuerda que Dios sigue obrando, incluso en el silencio”.
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El arzobispo de Panamá hizo referencia a la crisis en Venezuela durante su homilía pronunciada el 4 de enero; en ese sentido aseguró: “Dios no abandona jamás a su pueblo. La última palabra no la tiene la violencia ni el miedo, sino la vida, la verdad y la paz que brotan de Él”.
Para el arzobispo, “no podemos hoy reflexionar, si no nos unimos también en oración con el pueblo venezolano. En estos momentos en que el pueblo venezolano experimenta preocupación, incertidumbre, dolor, queremos acercarnos a ustedes con el corazón abierto para decirles con sencillez y verdad, no están solos”.
“Compartimos vuestro dolor, vuestras lágrimas y vuestros sueños”
Manifestó su cercanía con el pueblo venezolano: “los llevamos en la oración y caminamos a su lado. Nos adherimos al llamado de los obispos venezolanos para vivir más intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazando cualquier tipo de violencia”.
“Queridos hermanos venezolanos, queremos que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua y que las decisiones que se tomen se hagan siempre por el bienestar de vuestro pueblo. Aún en medio de la prueba, no renuncien a la esperanza. Creemos firmemente, como Iglesia que peregrina en Panamá, tierra que los acoge, compartimos vuestro dolor, vuestras lágrimas, pero también compartimos vuestros sueños”, añadió.
Pidió a los fieles panameños elevar sus oraciones por Venezuela, “por sus familias, por quienes han tenido que partir y por quienes permanecen esperando un mañana distinto marcado por la justicia, la reconciliación y la dignidad. Y creo que el mejor homenaje que le podemos hacer a nuestro pueblo hermano venezolano, que vivió lo que nosotros también vivimos hace 33 años, un 3 de enero de 1989, un 3 de enero del 2026, es darle también junto con nuestra oración un fuerte aplauso”.