Obispos celebran misa por los migrantes en la frontera México-Estados Unidos

Tras recordar a las 160 personas fallecidos este año en Ciudad Juárez, las diócesis fronterizas renovaron su compromiso de acoger, promover, integrar y proteger a los migrantes

Misa por los migrantes

El obispo de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos, así como los obispos de El Paso (Estados Unidos), Mark Joseph Seitz, y de Las Cruces (Estados Unidos), Peter Baldacchino, respectivamente, celebraron una misa por los migrantes.



Durante la celebración -en la que se pidió por el eterno descanso de más de 160 migrantes fallecidos este año en Ciudad Juárez (México)- y a la cual asistieron religiosos, religiosas y laicos, el obispo Torres, en su calidad de responsable de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano, destacó:

“Al celebrar esta Misa somos un signo de unidad. Renovamos hoy nuestro compromiso de amar a los migrantes para acoger, promover, integrar y proteger a estos nuestros hermanos”.

La misa se llevó a cabo frente a la denominada Casa de Adobe, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos.

Misa por los migrantes

Misa por los migrantes. Foto: Diócesis de Ciudad Juárez

Denunciar las injusticias contra los migrantes

En su homilía, el obispo de Ciudad Juárez recordó el lema escogido por el papa Francisco para la 110ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2024: ‘Dios camina con su pueblo’, respecto al cual, dijo: “Experimentamos ese caminar de Dios con nosotros, que es, como hemos cantado en el salmo responsorial, compasivo y misericordioso”.

Destacó que los migrantes dan testimonio de que Dios los acompaña y camina con ellos en medio de las dificultades.

También cuestionó: “¡Cuántos hermanos nuestros han muerto!… Es un clamor al cielo, al Padre, pero también a la humanidad: ¿Qué sucede?, ¿qué pasa?, ¿por qué?”.

Por ello, llamó a impulsar acciones a favor de los migrantes, de vencer el pecado de la indiferencia y del silencio, y reiteró el deber de anunciar el Evangelio con las palabras y con las obras, sobre todo a través de la cercanía. “Bajarnos del caballo, mirar al herido, al migrante, curarlo, levantarlo y llevarlo a la posada”.

Destacó la necesidad de ser una ‘Iglesia samaritana’, como pide el papa Francisco, y pidió denunciar las injusticias, la persecución, las extorsiones, las muertes y los asesinatos de los migrantes. “Tenemos que trabajar, servir, acompañar con amor”.

Noticias relacionadas