El gobierno de Nicaragua prohibió la celebración de misas en los cementerios

En la conmemoración de los fieles difuntos, no se pudo contar con los tradicionales servicios religiosos 

cementerio Nicaragua

Las tradicionales misas en los cementerios nicaragüenses, con motivo del Día de los fieles difuntos, no se pudieron realizar este 2 de noviembre debido a que el gobierno de Daniel Ortega habría prohibido a los sacerdotes celebrarlas.



Si bien no existe un documento oficial por parte de la Policía Nacional de Nicaragua, algunos sacerdotes denunciaron de manera anónima que miembros de esta corporación acudieron a los templos, a principios de esta semana, para informar sobre dicha prohibición.

A ese respecto el medio de comunicación La Voz de América dio cuenta de dos casos particulares: “Sólo te puedo decir que la policía me vino a ver el martes en la noche para decirme que estaba totalmente prohibido celebrar una misa en el cementerio. Yo tenía programado oficiarla en un cementerio”, dijo un sacerdote, mientras que otro detalló que la orden al presbiterio fue dada a nivel general por medio de su diócesis.

En tanto, de acuerdo con la agencia de noticias EFE, el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, en otros años oficiaba una misa en el cementerio general de esa ciudad; “sin embargo, esta vez fue notoria su ausencia”.

Una prohibición más

En la cuenta de la activista nicaragüense Martha Patricia Molina en la red social X, se refirió a las prohibiciones: “más de 237 misas se dejaron de celebrar hoy en los cementerios de Nicaragua”.

Desde el 2018, cuando el gobierno de Daniel Ortega acusó a la Iglesia Católica de participar en un intento de golpe de Estado, la persecución religiosa se ha ido endureciendo.

De acuerdo con la última entrega del informe ‘Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?’, de la abogada Molina, el régimen sandinista tiene como principal finalidad acabar con la Iglesia Católica, por lo que entre abril de 2018 y lo que va del 2023 se tienen registrados unos 667 ataques.

Las agresiones más comunes del gobierno a la Iglesia son profanaciones, robos y daños a los templos, congelación de cuentas bancarias, confiscaciones de bienes, amenazas, difamaciones públicas y agresiones verbales y físicas a sacerdotes, así como secuestros, encarcelamientos y exilios forzados.

En el tiempo de Cuaresma y Semana Santa, así como en las fiestas religiosas importantes, el gobierno ha prohibido las tradicionales procesiones, restringiéndolas al interior de los templos.

A esto se suma ahora la cancelación de las misas en los cementerios el 2 de noviembre, día en que los fieles acuden a los panteones para recordar a sus difuntos, limpiar y poner flores en las tumbas y participar de la Eucaristía en sufragio de las almas.

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