Álvaro Lobo: “No podemos reducir nuestra felicidad a un estado de ánimo”

El jesuita Álvaro Lobo

Ya sea por su formación en Enfermería y Antropología, por su trabajo en el ámbito educativo y sanitario, o por su actual responsabilidad como delegado de Pastoral Juvenil y Colegial de la Provincia de España de la Compañía de Jesús y coordinador de PastoralSJ, el caso es que Álvaro Lobo Arranz se siente muy interpelado por las travesías, zozobras y naufragios de sus contemporáneos. Por eso, comparte ahora con otros “navegantes” su visión del mundo y del ser humano en ‘Soltar lastre’ (Ed. Mensajero). Primer título de la nueva colección ‘Nocturlabio’, del Grupo de Comunicación Loyola, este libro constituye una invitación a descubrir que “vivir sí es para tanto”. “La pregunta –advierte el joven jesuita y sacerdote vallisoletano– es cómo queremos hacerlo”.



PREGUNTA.- ¿Por qué y cuándo “soltar lastre” en el curso de la vida?

RESPUESTA.- “Soltar lastre” de ciertas cosas es algo necesario en casi todas las fases de la vida. Sobre todo, porque nos enredamos fácilmente en lo innecesario. No obstante, hay un momento en la vida en el que la realidad pesa más que la idea y conviene ir a lo importante, a lo auténtico, a lo esencial. No hay un patrón fijo, pero suele llegar cuando ya no te hace tanta gracia cumplir años.

Amor, sentido, belleza, libertad

P.- Su libro, pues, invita a “recuperar lastre” para seguir navegando. ¿De qué no deberíamos desprendernos nunca?

R.- El mundo de hoy nos lleva a restar importancia a algunos aspectos de nuestra vida. Dimensiones tan humanas como el amor auténtico, el sentido, la belleza o la verdadera libertad jamás pueden faltar. Esto ha ocurrido siempre. En nuestra época, creo que no deberíamos desprendernos de la bondad, de la verdad, de la conciencia y de la esperanza. Para mucha gente, estos ya son aspectos sencillamente insignificantes.

P.- ¿Es tan difícil conjugar el verbo existir o “vivir no es para tanto”?

R.- No nos enseñan a conjugar el verbo existir. Sabemos hablar idiomas, manejar aparatos imposibles y hacer trasplantes de corazón, pero no sabemos conjugar el verbo existir. Es un reto que cada uno de nosotros debe afrontar y no vale hacerlo de cualquier manera. ¡Nos va la vida en ello! Y vivir sí es para tanto, la pregunta es cómo queremos hacerlo. (…)

Expectativas y realidad

P.- Finalidad y felicidad suenan parecido, pero, si se confunden, las expectativas acaban chocando con la cruda realidad y se produce la frustración. ¿Hay algún modo de evitarlo y no perder el rumbo?

R.- Cuando se confunden los conceptos, suele haber un problema. Si la felicidad la reducimos a un estado de ánimo, a lo superficial o a cumplir objetivos, la cosa acaba mal. Por el contrario, si encontramos la finalidad auténtica, la felicidad emerge rápido, más allá de las dificultades, las lágrimas o la euforia pasajera.

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