Las meditaciones del Vía Crucis del Papa, escritas desde la prisión de Padua

“Hoy estamos sometidos a la tentación de tirar en lugar de reparar, romper en lugar de arreglar: ese es el destino que reservamos no solo para los objetos, sino también para las personas, especialmente los más indefensos”. Con estas palabras revelaba el papa Francisco en una carta publicada por ‘Il Mattino di Padova’ y recogidas por Avvenire, las meditaciones para el Vía Crucis de esta Semana Santa.



En esta ocasión, han sido escritas, tal como revela el diario italiano, por la parroquia de la prisión ‘Due Palazzi’ de la ciudad italiana de Padua. “Las historias personales de hombres y mujeres son el patrimonio más importante que tenemos”, continúa Francisco. “A ninguno de ellos se le debe negar una mirada amorosa de atención y un gesto de amabilidad, porque los gestos que dicen cuánto es importante y amado el otro, independientemente de la situación de la vida en la que se encuentre”, añade. el Papa.

El buen corazón de los jóvenes

Recordando que Padua es la ‘Capital Europea del Voluntariado 2020’, Francisco ha querido subrayar el “buen corazón de la región del Véneto”, motivo principal para “enorgullecerse de su historia y, juntos, también ser responsables de todo lo bien sembrado por los que le precedieron”.

“Si imagino la caridad como si fuera una novela”, dice Francisco, “entonces hay algunos capítulos hermosos que se escribieron en Padua: el Espíritu Santo inspiró a muchos jóvenes de su tierra que, a su vez, se han convertido en inspiración para inventar otras páginas de caridad”.

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