Daniel Múgica: “El Papa mantiene una revolución tranquila con frutos ecuménicos”

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Culto, comprometido, afable, incisivo… Daniel Múgica es uno de los mejores escritores de su generación. El autor de ‘La dulzura’ (Almuzara) y ganador del premio Jaén de Narrativa, cambia de registro para presentarnos una deliciosa obra: ‘Mr. Smile’ (Toromítico), una novela escrita para adolescentes que trata de inculcar, a través de una trepidante aventura, valores en la juventud que, según el novelista, se han perdido debido a la deshumanización provocada por la crisis.

PREGUNTA.- ¿Por qué se ha decantado por el corte fantástico?

RESPUESTA.- Siendo Mr. Smile una novela para un lector de 11 a 16 años, que vive en una sociedad confusa y cainita, injusta con las legítimas aspiraciones adolescentes, la fantasía le puede trasladar a espacios donde su única certeza es la imaginación, la más abierta de las rebeliones por ser siempre pacífica. La novela reincide en el rechazo de cualquier tipo de violencia, tanto desde el sector laico como del religioso. La fantasía y la imaginación refuerzan el músculo de la libertad individual.

P.- Presenta un planeta mágico a años luz de la Tierra… ¡Es usted una caja de sorpresas!

R.- Formular un mundo nuevo, opuesto al nuestro por la exuberancia de su naturaleza y la defensa que hacen sus seres de ella, me parecía más que necesario hoy, cuando nos estamos cargando la tierra con el cambio climático. Por eso en la novela hay un solo Dios, que es la naturaleza, la Creación en su más bella acepción. Resultaba urgente hacerlo con una novela escrita desde la aventura y el humor.

P.- ¿Hemos perdido valores?

R.- Sí, en especial el de la solidaridad. Cada cual va a lo suyo sin permitir un espacio concreto de encuentro fraterno, en busca de un liderazgo que no cuenta con el grupo ni atiende a las diferencias de hombres y mujeres y a la obligación de pertenencia en igualdad de condiciones. La competitividad de tiburón se ha transformado en un principio de vida. Eso, en parte, ha contaminado a nuestros chavales, que se han salvado, en muchos casos, gracias a la inocencia de su edad. En otros, caminan extraviados, a causa del desastre de convicciones que ven.

P.- Como hijo de judío, ¿usted qué fe profesa –si es que profesa alguna–?

R.- Me considero español y judío, agnóstico, aunque al igual que las meigas, algo debe haber.

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