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José Antonio Fernández Bravo: “El maestro no puede confundir ‘lucir’ con ‘alumbrar’”

Para José Antonio Fernández Bravo, “la clase mejor preparada para los maestros que dan vida es aquella que te permite abandonar lo que has preparado, porque por encima de todo está la persona para la que tú preparas la clase”. Con esta premisa y grandes dosis de ingenio pedagógico y buen humor, este doctor en Ciencias de la Educación animo a ser maestros que dan vida a los 2.000 participantes del XV Congreso de Escuelas Católicas que se celebra en Madrid.

“No disfracemos alternativas”, aseveró el profesor, que señaló que “no se trata de cambiar programaciones o eliminar el libro de texto para sustituirlo por una fotocopia que haces tú”. “Siempre digo que toda mi vida he trabajado por proyectos, porque para mí cada niño es un proyecto”, subrayó.

Medios y fines

“No podemos continuar acercándonos a los chavales diciéndoles que es lo que les toca hoy. Tenemos que enseñar como ellos aprenden”, expuso el docente, convencido de que “las asignaturas no existen como fines sino como medios, el fin es el desarrollo integral de la persona”.

En esta misma línea expuso que “hay dos tipos de maestro. Por un lado, está el maestro que dice ‘me encanto yo’. Por otro, el maestro que dice ‘me encantas tú’. Éste es el maestro que da vida. No hay que confundir ‘lucir’ con ‘alumbrar’”.

“No existe una palabra que defina a la persona que enseñe al otro a creer por sí mismo”, provocó sanamente a un auditorio.  “O mejor, existe maestro tanto como sustantivo como adjetivo. Pero solo cuando se utiliza como adjetivo engrandece al nombre y se pone en relieve el mérito de esta persona, como cuando hablamos de la obra maestra o de la viga maestra. Hay que trabajar para hacerse maestro como adjetivo”, planteó.

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