Francisco en el ángelus: “El Corpus Christi nos invita a renovar la alegría por este maravilloso regalo que es la Eucaristía”

  • “La Eucaristía es la síntesis de la vida de Jesús, que fue un solo acto de amor por el Padre y los hermanos”
  • El Papa anima a que el “amén” eucarístico no sea algo “rutinario”, vivido como una “costumbre”
  • Ha reivindicado la memoria de las 14 concepcionistas martirizadas en 1936 y beatificadas ayer en Madrid

El Papa, durante el rezo del Regina Coeli

Como no podía ser de otro modo, el ángelus de este domingo 23 de junio en San Pedro ha estado marcado por la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Christi, que recoge el pasaje del Evangelio en el que Jesús alimentó a la muchedumbre que venía a escucharle multiplicando cinco panes y dos peces.

Para Francisco, la clave de este milagro es que “Jesús invita a sus discípulos a una conversión verdadera y a pasar de la lógica del ‘cada uno para sí mismo’ a la del compartir, a partir de lo poco que la Providencia pone a nuestra disposición”.

Compasión por la gente

Muestra de la importancia del milagro de la multiplicación de los panes y los peces es que “todos los evangelistas lo cuentan”. Y es que “manifiesta el poder del Mesías y, al mismo tiempo, su compasión por la gente”. Para el Papa, “ese prodigioso gesto no solo permanece como uno de los grandes signos de la vida pública de Jesús, sino que anticipa lo que eventualmente será el memorial de su sacrificio, es decir, la Eucaristía, el sacramento de su Cuerpo y su Sangre dado para la salvación de mundo”.

“La Eucaristía -ha profundizado Bergoglio- es la síntesis de toda la existencia de Jesús, que fue un solo acto de amor por el Padre y los hermanos. Allí también, como en el milagro de la multiplicación de los panes, Jesús tomó el pan en sus manos, elevó la oración de bendición al Padre, partió el pan y se lo dio a los discípulos. E hizo lo mismo con la copa de vino. Pero, en ese momento, en vísperas de su Pasión, quiso dejar en ese gesto el testamento del nuevo y eterno pacto, un memorial perpetuo de su Pascua de muerte y resurrección”.

Cada comunión, como la primera

Como ha recalcado Francisco, “cada año, la fiesta del Corpus Christi nos invita a renovar la alegría por este maravilloso regalo del Señor que es la Eucaristía. Recibámoslo con gratitud, no de una manera pasiva y rutinaria, como una costumbre más, sino renovando verdaderamente nuestro ‘amén’ al Cuerpo de Cristo, para que el dinamismo de su amor pueda transformar nuestra vida en una ofrenda pura y santa a Dios y por el bien de aquellos que encontramos en nuestro camino”. “Ese ‘amén’ ha de salirnos del corazón, pues es Jesús es el que nos da la fuerza.  Cada comunión ha de ser como la primera”.

Recuerdo a las mártires españolas

Tras la oración del ángelus, el Papa ha tenido un recuerdo para las 14 religiosas concepcionistas beatificadas ayer en Madrid: “Fueron asesinadas por odio a la fe durante la persecución religiosa entre 1936 y 1939. Estas monjas de clausura, como las vírgenes prudentes, esperaban la llegada de la divina Esposa con fe heroica. Su martirio es una invitación para que todos seamos fuertes y perseverantes, especialmente en el momento de la prueba”.

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