François Ozon: “La Iglesia francesa quiere liderar la lucha contra el silencio”

El cineasta francés François Ozon

Tras la expectación despertada en su país, donde ha alcanzado casi el millón de espectadores desde su estreno el pasado 20 de febrero, llega a las pantallas españolas ‘Gracias a Dios’. Con su director, François Ozon (París, 1967), charlamos sobre una película que no dejará a nadie indiferente.

PREGUNTA.- ¿‘Gracias a Dios’ marca un antes y un después en su trayectoria?

RESPUESTA.- Es solo una película, pero con una fuerza que no me esperaba. Cuando a un cineasta le preguntan si el cine puede cambiar el mundo, normalmente contesta que no; pero ahora me he dado cuenta de que esta película sí está haciendo algo. No solo por el éxito de público, que tampoco me esperaba tanto, sino porque, además, son espectadores en su mayoría católicos. Es una película que puede hacer cambiar algo y, de hecho, ya ha empezado a hacerlo, incluso en el seno de la Iglesia.

P.- ¿Le han quedado cosas por contar?

R.- Sí, tenía mucho más material. Además, solo cuento lo ocurrido entre 2014 a 2016, y luego han pasado muchas cosas. Este año, sin ir más lejos, la condena del cardenal Barbarin, el Papa que ha rechazado su dimisión… La historia continúa. También las víctimas han ido viviendo otras cosas desde entonces. Tengo material para hacer ‘Gracias a Dios 2’.

P.- Como francés educado en el catolicismo, ¿qué sintió al escuchar los testimonios de las víctimas?

R.- Fue muy conmovedor, porque sus testimonios son heroicos. Contar un abuso no es nada fácil. Pero también entendí su ira, su deseo de venganza en cierto modo, porque el P. Preynat llevaba 30 años diciendo que era pederasta, que tenía problemas con los niños. Y la diócesis de Lyon se lo calló durante todo ese tiempo.

P.- ‘Gracias a Dios’ es una película de personajes y, sobre todo, de diálogos. ¿Es un modo de denunciar el daño que provoca el silencio?

R.- Efectivamente, es una película que habla de la pederastia, pero también del silencio que permite estos hechos. Es una película en la que la palabra puede liberar ese silencio. Y hoy lo está haciendo. No solo entre las víctimas. Hoy la Iglesia en Francia ha tomado conciencia de la gravedad de lo sucedido: hay muchos sacerdotes que hablan, obispos que han comprendido la situación y quieren que la propia Iglesia lidere esa lucha contra el silencio. (…)

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