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El Documento sobre la Fraternidad de Abu Dabi, una “visión profética” del mundo

  • La Civiltà Cattolica analiza en un seminario la declaración firmada por el Papa y Al Tayyeb en la que católicos y musulmanes rechazan el uso de la religión para justificar actos violentos
  • El texto “inaugura una era nueva de oposición formal a la guerra santa del nihilismo contemporáneo a través de una santa alianza”, asegura el profesor libanés Antoine Courban

Encuentro sobre diálogo interreligioso organizado por la Civiltà Cattolica

La Civiltà Cattolica es más que una revista. Este quincenal que la Compañía de Jesús lleva publicando desde 1850, y cuyos textos son revisados por la Secretaría de Estado del Vaticano, promueve continuas iniciativas para estudiar los eventos eclesiales más significativos. Su última propuesta fue un seminario con 20 ponentes de países ribereños del Mediterráneo para analizar el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado por el papa Francisco el pasado 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi junto al gran imán de la universidad egipcia de Al Azhar, Ahmed al Tayyeb, principal líder religioso del islam suní.

El encuentro, de dos días de duración y que se desarrolló a puerta cerrada, concluyó con una conferencia el pasado sábado, 13 de abril, en la que el director de La Civiltà Cattolica, Antonio Spadaro, manifestó que la declaración de Abu Dabi “no es espejo de la realidad que estamos viviendo, sino de una visión profética”.

A su juicio, los pueblos que viven en las naciones ribereñas del Mediterráneo comparten “un horizonte”, el de que la vida “tiene un sentido” y que la moral cuenta con “un fin ulterior a alcanzar”. Se trata, en definitiva, de una “fraternidad efectiva reflejo de la paternidad de Dios”, subrayó Spadaro, recordando cómo el judaísmo, el cristianismo y el islam surgieron alrededor del Mare Nostrum.

Realistas ejemplares

En su análisis del documento firmado por el Pontífice y por Al Tayyeb, el jesuita siciliano destacó la traducción práctica del mismo que realizó el rey de Marruecos frente a Jorge Mario Bergoglio cuando visitó el país norteafricano a finales de marzo. “Mohamed VI dijo que debemos dar prueba de idealismo y de pragmatismo. Hay que ser realistas ejemplares. Esta mirada no puede dejar de incluir a las tres religiones monoteístas”.

Junto al director de La Civiltà Cattolica, participaron en la conferencia el ortodoxo Antoine Courban, profesor de la Universidad ‘Saint-Joseph’ de Beirut, la judía Anna Foa, profesora de la Universidad ‘La Sapienza’ de Roma, e Izzeddin Elzir, imán de Florencia. Courban puso a la declaración firmada por el Papa y Al Tayyeb en Abu Dabi “en el mismo plano” que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y que la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

Única familia humana

El documento de Abu Dabi no se circunscribe sólo al diálogo entre islam y cristianismo y “va más allá” de la cuestión religiosa, opinó el académico libanés, que consideró que el texto “inaugura una era nueva de oposición formal a la guerra santa del nihilismo contemporáneo a través de una santa alianza en la que dos de las más grandes religiones dicen claramente que se colocan en el ámbito de la fraternidad humana”. Para Courban resulta destacado que católicos y musulmanes se comprometan con esta declaración a “servir a la única familia humana, porque hay un solo Dios”.

Foa comentó, por su parte, que el texto suscrito en la capital de Emiratos Árabes Unidos puede convertirse en un hito en las relaciones entre islam y cristianismo al mismo nivel de lo que supuso la declaración ‘Nostra aetate’ para el diálogo con los judíos. “Sienta las bases para una alianza en nombre de la paz y la fraternidad”, dijo la historiadora italiana, pidiendo un mayor “conocimiento recíproco” entre religiones para acabar con los “lugares comunes” en los que anida el racismo y la islamofobia.

La espada de Dios

Para la profesora de la Universidad ‘La Sapienza’ y antigua colaboradora de Donne Chiesa Mondo, el suplemento femenino de L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, la parte más importante del documento de Abu Dabi es su rechazo frontal a que las religiones puedan estar en la base del terrorismo. “El texto desmonta los argumentos de quienes piensan ejercer la violencia en nombre de Dios. La violencia no se ejercita nunca en nombre de Dios. Es un modo de quitarles la espada de la mano, negando que la espada se la dé Dios”.

El último en intervenir en la conferencia fue Izzeddin Elzir, imán de Florencia, quien subrayó que muchos de los problemas de convivencia entre fieles de distintas religiones nacen por un escaso conocimiento de la propia fe, lo que propicia las manipulaciones. También contribuyen los “prejuicios” de una comunidad hacia otra y el escaso conocimiento mutuo.

Libertad y justicia

“Tenemos nuestros muros y guetos mentales y hace falta un esfuerzo para salir de ellos, reconoció, destacando cómo el texto firmado por el Papa y por Al Tayyeb invita a “descubrir nuestra realidad y nuestra fe” para construir un puente de diálogo partiendo de ella. “Si ignoro mi fe es difícil que me abra a otra religión para construir algo con ella”.

Elzir señaló dos elementos prioritarios en los que hay que avanzar para conseguir que las palabras de esta declaración no se queden sólo en el papel. Pidió primero “ampliar los espacios de la libertad, la posibilidad de razonar y de respetar la dignidad del ser humano” para destacar a continuación la “necesidad de justicia”. Sin ella resulta “muy difícil llegar a la paz”, por lo que pidió ser “realistas” y aplicar “a la vida terrena” las ideas de la “alta teología” .

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