Acción Católica General se consolida en Barcelona

  • El movimiento se ha agrupado tras 20 años bajo la forma de grupos especializados de jóvenes y laicos
  • Cori Casanova, veterana de Acción Católica, explica a Vida Nueva que la Iglesia debe afrontar los desafíos de Cataluña “desde su propia pluralidad”

Accion Católica General Barcelona

Si bien Acción Católica en Barcelona tiene una larga tradición bajo la forma de movimientos especializados, no ha sido hasta este momento en el que se han agrupado bajo Acción Católica General (ACG). “Hace ya 20 años que se inició el Moviment Cristià de Joves (MCJ) respondiendo a las propuestas de renovación”, dice a Vida Nueva Cori Casanova, veterana del movimiento e impulsora del mismo, que actualmente acompaña a un grupo juvenil.

Respondiendo a las propuestas de renovación que nacieron del Cristianos Laicos Iglesia en el Mundo (CLIM) “avanzamos hacia una nueva acción católica, iniciando también la andadura un grupo de adultos”. Así, se ha recorrido “un largo camino” que ha culminado con la aparición de “realidades infantiles en diversas parroquias”, así como con el crecimiento “de un laicado que asume su responsabilidad dentro de la ACG como servicio a la Iglesia y al mundo”.

De esta manera ha ido creciendo el convencimiento de la necesidad de articular de forma organizada a los laicos de las distintas parroquias para que “sean testimonio misionero en su entorno” e impulso para una “parroquia en salida”. “El acompañamiento por parte de nuestros obispos y el impulso recibido nos ha confirmado en este camino”, señala Casanova.

Ante la situación catalana, “la Iglesia es un espacio de diálogo”

Acción Católica General nace en Barcelona en un momento lleno de desafíos sociales, ante los cuales reconoce, en primer lugar, “su propia pluralidad, que acoge diversas opciones políticas, tal como se da en la diócesis de Barcelona”. Por este motivo, la misión de ACG se encuentra en “mostrar que la Iglesia es, en sí misma, un espacio de diálogo y convivencia en el que nos une el bautismo, y este nos hace hijos e hijas del mismo Padre”.

Casanova destaca que otro punto a tener en cuenta a la hora de generar diálogo es “seguir el documento de los obispos de Cataluña”, publicado en febrero de 2018, y en el que se anima a debatir reconociendo el “problema político de primer orden que obliga a buscar una solución política que sea mínimamente aceptada por todos”. “En el documento se expresa la preocupación de los obispos por la prisión preventiva de miembros del anterior gobierno y dirigentes de organizaciones sociales, y piden a los católicos que seamos instrumentos de paz y reconciliación en medio de la sociedad catalana”.

Con la mirada puesta en el futuro, “el primer reto de ACG en Barcelona es la consolidación y el crecimiento, en el que nos organicemos en tres sectores, autónomos pero profundamente interrelacionados”. Para ello, Casanova destaca el papel fundamental de la participación en la ACG española, así como “la relación con las ACG de Tarragona y Tortosa”. “Queremos continuar creciendo en espiritualidad y en testimonio desde los grupos de vida, para ser propuesta de la Buena Noticia del Evangelio en nuestro entorno y a la vez ser una organización al servicio de la Iglesia y de nuestros obispos”, dice Casanova. De hecho, en su búsqueda por ser Iglesia en salida, el título de su Plan Diocesano de Pastoral no es otro que ‘Sortim’ (‘Salgamos’).

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Actualizado
12/11/2018
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