John L. Esposito: “El principal reto del siglo XXI es proteger el pluralismo”

John L. Esposito, experto en diálogo interreligioso y honoris causa por Comillas

El islam mueve a 1.700 millones de personas y el cristianismo cuenta con 2.300 millones de seguidores. A pesar de las graves dificultades, presentes e históricas, existente entre ambas confesiones religiosas, ¿es posible una coexistencia pacífica entre ambas? El profesor John L. Esposito (Nueva York, 1940), experto en diálogo entre estas dos religiones mayoritarias y que, desde 1993, trabaja en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), está convencido de que, “por nuestro propio bien y por la paz de nuestros países, debería ser así”.

Formado en la Universidad de Oxford, Esposito ha consagrado su vida a intentar mejorar las relaciones entre ambas religiones, acercando la realidad del islam a la cultura occidental y tendiendo puentes entre ambos mundos para, según afirma, “proteger el pluralismo”, algo que considera “el principal reto del siglo XXI”. Su trabajo –además de su labor docente e investigadora, ha creado varias instituciones para favorecer el entendimiento entre cristianos y musulmanes–, su conocimiento y su vasta experiencia en este campo le ha valido ahora el reconocimiento de la Universidad Pontificia Comillas, que le acaba de investir doctor Honoris Causa.

“Los musulmanes ven el mundo occidental con admiración”

A pesar de las graves dificultades que existen actualmente entre el mundo árabe y las sociedades occidentales, Espósito asegura que es “posible y necesario” un entendimiento, porque se trata de “aceptar el pluralismo”, como reconoce en entrevista con Vida Nueva. Sin embargo, el avance del radicalismo islámico y su repercusión en las sociedades occidentales es innegable, aunque Esposito apela a la necesidad de tomar un poco de distancia y de encontrar las verdaderas causas de este fenómeno, que, según asegura, tiene repercusiones a nivel mundial.

“Hay numerosas encuestas que muestran que los musulmanes ven el mundo occidental con admiración. Pero también existe entre ellos una preocupación por la discriminación que afrontan”, asegura, e insiste en que, “a pesar de que muchos de ellos se consideran orgullosos ciudadanos de países de Europa o de Estados Unidos, no siempre son aceptados como tales en la sociedad”.  Esto proporciona el caldo de cultivo ideal para que algunos de ellos –“una minoría”, según subraya–, reaccionen de manera violenta y se radicalicen. “La gente pensaba que cuando muriera Bin Laden se acabaría con Al-Qaeda, y luego vino el ISIS. A no ser que se cambien las condiciones de vida de estas personas, seguirá habiendo este peligro”, apunta este profesor, cuyas publicaciones son referente en el mundo islámico.

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Actualizado
16/05/2018
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