Tribuna

Religiosos por el mundo (África): la vida ganó otra vez

Compartir

Esta realidad aparente de muerte es de vida (Jn 10,10). ¡La muerte otra vez fue vencida! Nuestra gente vive de la fe, cada uno que te ve no se queja por la pandemia del coronavirus, te pregunta: ¿cuándo vamos a tener Misa? ¡Necesitamos la Misa!



Está demostrado que la realidad presencial es más fuerte que la realidad virtual. Las calles de Benguela mejoraron con el Covid-19. Aparecen jardines donde había montes de basura. ¡El arte está tomando vida! A las 5:30 horas encuentras gente barriendo su puerta. Antes, a esta hora, nadie en ella; si hubiera, era bruja. Hoy, mentalidad diferente: encuentras jóvenes, niños, personas más mayores haciendo gimnasia o corriendo. Se valora el arte, el grupo, la familia.

La Iglesia, siempre atenta al hombre, a su realidad, se puso a pensar: ¿qué vamos a hacer? El obispo convocó a sus colaboradores más directos para, juntos, proporcionar el alimento que estaban pidiendo. Reflexionamos individualmente y aportamos creatividad.

Lo esencial, las mascarillas. Tenemos muchos pobres que no podrán comprar las que se venden. Las congregaciones religiosas nos pusimos a destajo a comprar tejido y confeccionarlas, las fuimos entregando al mismo tiempo que les explicábamos su importancia.

misa México

El segundo elemento esencial, que no salieran de casa. Pero todavía nuestra creatividad no llegó a una solución, andan en la calle por causa de la comida. ¿Cómo hacer para que coman sin salir de ella? ¡Hasta 60 pobres esperan en nuestra puerta que compartamos con ellos! En Luanda, las religiosas pusieron a prueba la utopía; aprovecharon la construcción que el gobierno hizo para recoger a todos los niños que vivían en la calle; ellas sirven con su formación y carisma, y un plano bien organizado desde el atendimiento psicológico, educacional, lúdico, alimenticio…

Son ellas que, por su ser, consiguen hacer. Para solucionar el hambre de Dios se aprovechan todos los medios de comunicación: se hacen celebraciones litúrgicas desde la sede de la Radio Ecclesia con una comunidad religiosa que anima cada semana. El rezo del Santo Rosario también es imprescindible, además de temas formativos.

Convertir basureros en jardines

A nivel personal y comunitario, en las comunidades religiosas damos mucha importancia a la vivencia del Carisma congregacional para responder a nuestra misión, no solo en tiempo del Covid-19, también en nuestra cotidianidad. Las HVD (Hijas de la Virgen de los Dolores) tenemos como misión fundamental ayudar a los jóvenes a descubrir la llamada que Dios les está haciendo en la construcción del Reino. Los medios que usamos: la oración, el testimonio y la formación. En este tiempo, la oración es más intensa, más compartida, más vivida. Tenemos tiempo para desbaratar basureros y transformarlos en jardines.

Como fruto: más vida. Y la vida se contagia, por eso comenzaste el jardín solita y hoy somos un montón los jardineros. Y en nuestro hacer aprovechamos para la formación.

Si al principio parecía este tiempo un tiempo de muerte, fuimos descubriendo que solo era aparente. La vida ganó. El coronavirus no la derrotó.

Lea más: