Evangelio del día

Jesús hace patente que el Reino es una realidad anunciando su llegada y curando a la gente

Santa Apolonia de Alejandría



Evangelio: Marcos 6,53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Comentario

Marcos hace un resumen de la actividad de Jesús y lo sitúa en un espacio geográfico conocido. Genesaret es una zona de pesca del lago, no un pueblo, que se sitúa entre Magdala y Cafarnaún; allí hay una pequeña playa. En esta síntesis, el evangelista destaca la actividad curadora de Jesús. La gente le llevaba en camillas a los enfermos, buscándole y siguiéndole allí donde se encontrara. Cuando llegaba a un lugar, le sacaban los enfermos a la plaza; Marcos insiste de nuevo en que querían tocar al menos la orla de su manto, y «todos» quedaban curados. Esta insistencia en que Jesús curaba a las personas débiles, enfermas, estigmatizadas, es una constante en los evangelios. La curación del ser humano engloba alma y cuerpo; salud para llevar una vida digna y salud para hacer una vida social, sin exclusiones. En una sociedad mínimamente organizada, con escasos recursos, la enfermedad corporal era una desgracia; la mental, una maldición. Más aún: en un contexto religioso, falsamente entendido, la enfermedad estaba vinculada al pecado. Jesús hace patente que el Reino es una realidad no solo anunciando su llegada, sino curando a la gente.