El sacerdote malagueño conocido como el padre Fran ha sido condenado a 52 años de cárcel por drogar, violar y grabar a cuatro mujeres. La sentencia recoge que deberá indemnizar a las víctimas con 403.129 euros. Tal y como especifica el escrito, el Obispado de Málaga debe pagar como responsable civil subsidiario, y tacha de “inadmisible el desconocimiento” de los abusos por parte de la diócesis andaluza, en esos momentos pastoreada por Jesús Catalá.
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Ya antes del juicio, el actual obispo, José Antonio Satué, dio un paso al frente en una comparecencia pública, no solo para entonar un mea culpa, sino para asumir las indemnizaciones en caso de que el cura resultara culpable.
Carta a las mujeres
Después de la resolución, Satué ha vuelto a dar la cara para anunciar que pagará a las víctimas “de forma inmediata” sin esperar a posibles recursos, aun cuando pudieran rebajar la cuantía. A través de una carta a las mujeres, no solo plantea un encuentro personal con ellas, sino que ofrece los recursos diocesanos para el acompañamiento terapéutico y espiritual. Poner en el centro a las víctimas no solo pasa por intentar enmendar, sino por hacerlo en tiempo y forma.
