Los documentos
El pasado 9 de febrero, Miguel Ángel Malavia publicaba en esta página web que la documentación desclasificada por el FBI en Estados Unidos en torno al caso del controvertido Jeffrey Epstein incluía algunos planes con Steve Bannon, el poderoso aliado de Donald Trump durante el primer mandato al frente de la Casa Blanca. El financiero (y pederasta) contó con el agitador ultraderechista tras una fecunda relación con los demócratas bajo la presidencia de Bill Clinton.
Se contaba entonces como entre la documentación había un correo en el que ambos diseñan una estrategia de infiltración en la cúpula eclesial siguiendo la agenda de algunos grupos de presión de católicos estadounidenses que les fueron haciendo el vacío a Francisco. De hecho, se lee literalmente este objetivo en un correo de Bannon: “Derribaremos a Francisco” como parte de una estrategia para “purificar la Iglesia”. Algo que, como tantas veces se ha hecho desde la Iglesia norteamericana, se haría a través del apoyo económico, por lo que Bannon proponía “financiar a organizaciones benéficas católicas para introducirse en el Vaticano”, algo que quedó en evidencia en varios proyectos a los que se prestaron incluso algunos prelados o las negativas a colaborar con algunas necesidades manifestadas en su día por Francisco, como el rescate de los hospitales católicos italianos. Estos movimientos eran una coda dentro del plan mayor de Bannon –con dinero de Epstein– de financiar a partidos políticos de ultraderecha en el contexto europeo.
En una primera lectura se observaba otro análisis sobre el Vaticano y es el FBI estudió otras posibles acciones contra o desde la Santa Sede. Así, la agencia estadounidense aclaraba que “no hay ninguna evidencia” que demuestre que “desde el Vaticano se hackearon” los archivos del caso Epstein.
El documental
A medida que avanzan los días, surgen nuevos detalles de los documentos desclasificados. Hace una semana, en su edición dominical (15-2-2026), el diario italiano ‘La Repubblica’ hacía un doble acercamiento al tema. La periodista de internacional Anna Lombardi analizó una de las propuestas concreta que Bannon y Epstein tuvieron sobre la mesa para hacer más daño al pontificado de Francisco. Se trata del empeño de producir un documental basada en el escandaloso libro ‘Sodoma’, sobre la mafia homosexual en el Vaticano. “Así caerá el papa Francisco”, escribió a través del programa de mensajería del iPhone, el exasesor de Trump.
Bannon vio en el superficial ensayo del periodista francés Frédéric Martel, quien aplicando su don de profecía afirmaba que el 80 % del clero vaticano es homosexual, una buena munición. Mensajes de septiembre de 2018 lamentan el empeño de Francisco en condenar el “nacionalismo populista” y ratifican que prefieren –con el autor John Milt– “mejor reinar en el infierno que reinar en el paraíso”. Lo cita Epstein a Bannon escribía esto al poco de empezar a perder poder en la camarilla de Trump, que responde que, en cualquier caso, “lo importante es reinar”. Por eso el foco es ya más Le Pen y Salvini que la causa de Trump, y entonces Bannon se queja de vez en cuando de la campaña continua de Francisco contra la xenofobia, el racismo y el populismo, así como de las relaciones de la Santa Sede con China.
Es el 19 de junio de 2019, poco antes del arresto definitivo del financiero, cuando se verbaliza el ya famoso “Will take down Francis”, “Derribaremos a Francisco”… tenido como uno de los “enemigos” del proyecto ideológico de Bannon: “Los Clinton, Xi, Francisco, la UE. Vamos, hermano”. Más allá de los chats, en los apuntes de Epstein hay una nota del 1 de abril de 2019 en el que se apunta un posible título para el documental con esta munición gay: “In the Closet of the Vatican”, “En el armario del Vaticano”. De hecho bromea al definirlo como “productor ejecutivo de Itcotv” (siglas del título en inglés del documental). Incluso aparecen movimientos con el autor del libro en París pero los derechos los tiene la editorial –algo que ha confirmado distanciándose totalmente de los entornos de Bannon y Epstein–. No se llegará a concretar ya que en agosto Epstein aparece muerto en la cárcel poco después de su detención.
Jeffrey Epstein, que tenía en su despacho una foto con su compañera y cómplice Ghislaine Maxwell mientras son bendecidos por el papa Juan Pablo II, también hizo bromas de mal gusto contra Francisco con motivo de su viaje papal a Estados Unidos en 2015. Entonces escribió a su hermano Mark que el Papa se hospedaba cerca de su casa. “He pensado en invitarlo a un masaje”, le escribió –amén de otras cosas igual de desagradables–. También en otra conversación aparece como interesado por el escándalo del IOR tras la caída del Banco Ambrosiano en 1982 que acabó con el banquero Roberto Calvi ahorcado en un puente de Londres.
La red
A partir de estos documentos, el vaticanista del periódico romano, Iacopo Scaramuzzi, que ha escrito un libro sobre las conexiones de algunos prelados de la Curia con la derecha internacional, hace un elenco de cardenales, clérigos y periodistas que trazaron lo que él llama “la red ultraconservadora que conspiraba contra Bergoglio”. Algo que en Italia se vivió de cerca con la llegada de las propuestas del ‘Dignitatis Humanae Institute’, “un ‘think tank’ católico ultraconservador con influencias en el Estado Pontificio, y marcó el inicio de una atención casi obsesiva del mundo trumpiano por el Palacio Apostólico”, según el periodista. Esta institución ha sido promovida por Bannon y ahora se confirma que con dinero de Epstein.
Bannon se servía para su proyecto ideológica con tres personas, sobre todo, en Italia: Thomas Williams, entonces corresponsal en Roma del portal de extrema derecha estadounidense Breitbart News; el cardenal Raymond Leo Burke a quien el libro de Martel dedica un suculento capítulo, lo que le hará irse alejando de Banonn; y Benjamin Harnwell encargado de hacerse con la cartuja de Trisulti como sede del ‘Dignitatis Humanae’ y montar la sede de este lobby populista. Además Bannon azuzó otras cíticas contra Francisco a través del político Matteo Salvini o del arzobispo Carlo Maria Viganò.
Ahora con un papa estadounidense en el trono de Pedro, mientras en el trumpismo se repliega la figura del católico ‘oficial’ JD Vance y crece la de Marco Rubio, puede que se logren otras redes diplomáticas más allá de las grandes declaraciones públicas del presidente Trump o incluso de la Casa Blanca. Pero siempre quedará la duda, ¿visitará León XIV su país natal durante el mandato de Trump?
