De un año para otro, fuimos aprendiendo que lo mejor era comunicarse en la tardecita del 24, antes que, los cables, o las ondas, o lo que fueran, se saturaran. Los tiempos han cambiado.
La diferente receptividad del “espíritu sinodal” ha dejado al descubierto (para quien lo quiera ver) las diferentes concepciones (y prioridades) de las Iglesias locales, de los movimientos, de los …