Una locura. Es el sentir compartido de quienes de alguna manera estuvieron involucrados en la trastienda de la organización del reciente viaje de León XIV a España. Así lo manifestaron los participantes en una mesa redonda moderada en Santiago de Compostela por la periodista Ángeles Fernández, en el marco de la VII Convención de Agentes Exclusivos de UMAS, la aseguradora oficial de la visita del Papa. La mutua celebra esta semana en Santiago de Compostela su encuentro anual con el lema ‘Hacemos camino’.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
“Tuvimos muy pocos meses para organizarlo. En cuanto se confirmó, es una locura, porque hay unos retos que hay que afrontar desde los objetivos pastorales que pasan por fortalecer la fe, evangelizar y reforzar la unidad en torno al Santo Padre”, comentó Ángel Luis Caballero Calderón, director de voluntarios y miembro del Comité Organizador Diocesano de Madrid.
Que todo salga bien
Lo cierto es que levantar contrarreloj un engranaje multitudinario de logística e infraestructura sin que se generara ningún incidente y con una máxima de austeridad financiera era un reto transversal.
Anna Isabel Vilá Sainz, miembro del comité organizador de la visita en el Arzobispado de Barcelona, compartió que “el objetivo era genérico, pero muy claro por parte del cardenal Omella: que todo salga bien, sin generar un dispendio económico y sin hacernos daño entre nosotros”.
A esto hay que sumar los riesgos que un viaje de estas características trae consigo, lo mismo para garantizar la seguridad de los peregrinos y voluntarios que para preservar la talla de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de Canarias, que por primera vez en la historia dejó su templo para estar en el altar de la última misa que presidió el Papa.
“La verdad es que contar con UMAS y con un seguro que nos respaldara ante cualquier incidencia fue una gran tranquilidad”, destacó el ecónomo de la Diócesis Nivariense, Víctor Manuel Oliva García.
De los pagos al transporte
En este sentido, reconoció que se vio obligado a hacer un máster práctico sobre el “mundo del espectáculo”. “En ese sector que yo no entendía, el 50% de los pagos tiene que realizarse cuando firmas un contrato y eso requería tener un respaldo detrás”, reconoció, a la vez que rememoró la gesta que supuso conseguir 40.000 sillas para la eucaristía papal, “cuando en Canarias solo teníamos 20.000”. “No dudábamos de que UMAS iba a ser la aseguradora elegida, porque ya habían respondido con certeza ante otros siniestros previos que habíamos tenido”, insistió.
José Antonio García Jiménez, ecónomo de la Diócesis de Canarias, se detuvo en el respaldo de la aseguradora a la hora de afrontar el necesario seguro de cancelación de un evento. A la par, afrontó la polémica previa que se generó en Tenerife en torno al transporte y la circulación en la isla.
“Se habló mucho, pero la realidad es que cuando llegó el día, se resolvió con naturalidad suspendiendo las clases en los colegios y todo el mundo acabó contento”, sentenció.
Responder a las necesidades
“Nosotros teníamos una mesa de compras y unos protocolos de contratación y UMAS ofreció la mejor cobertura en cuanto a lo que necesitábamos”, añadió el responsable de voluntarios de la Archidiócesis de Madrid. “UMAS es nuestra aseguradora, la sentimos parte de la Iglesia”, apostilló la coordinadora catalana.
Lo cierto es que, desde 1981, la mutua acompaña a diócesis, congregaciones, parroquias, centros educativos, fundaciones, residencias y entidades sociales. Durante los siete días de la presencia del Papa en nuestro país, del 6 al 12 de junio, la mutua ofreció a las diferentes sedes soluciones aseguradoras que abarcaban desde las coberturas de responsabilidad civil hasta la asistencia en viaje.
Más allá de estos flecos organizativos, cinco meses después de la presencia papal, todos los participantes en el coloquio califican de “éxito” la visita, no solo por la ausencia de incidencias y la austeridad en la gestión, sino, sobre todo, por la capacidad de haber contagiado el mensaje del Evangelio en la ciudadanía.
“Removió mucho sentimiento de gente alejada de la Iglesia, hemos notado ese acercamiento en los meses posteriores”, señaló Vilá. Desde Canarias, García Jiménez apuntó que “hemos constatado un refuerzo de fe para mucha gente”.
“Ahora hay que estar preparados, porque a la gente le ha removido muchísimo y ahora tenemos que salir al encuentro de sus necesidades”, enfatiza Caballero Calderón.
