“Nos resulta imposible permanecer neutrales, para que ni nuestra conciencia ni la historia nos juzguen en el porvenir”. Bajo esta premisa más de 50 obispos brasileños han expresado su rechazo al Flávio Bolsonaro, contendor de Lula da Silva para la segunda vuelta de las presidenciales este 25 de octubre.
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En un manifiesto, firmado a título personal, los prelados han expresado su malestar contra “uno de los candidatos” sin mencionar directamente el nombre, pero en clara alusión a las posturas políticas de Bolsonaro.
Echando mano de Magnifica Humanitas, señalaron que frente a lo que consideran injusto la actual coyuntura “exige tomar postura en nombre del Santo Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)”.
“Hay dos candidaturas planteadas. Independientemente de que votemos o no, uno de los candidatos será el próximo presidente de Brasil. Pero es necesario votar. Voten para marcar la diferencia”, dijeron.
Sumisión a Estados Unidos
Los obispos han denunciado que la candidatura de Bolsonaro amenaza de forma directa los puntos centrales de la doctrina social de la Iglesia, la existencia de la democracia, la soberanía nacional y la práctica del bien común.
Opinaron que no se “trata de una elección más”, sino que se juega el futuro del país “cuyos ejemplos en la historia del siglo XX dejaron amargos y crueles recuerdos”. Por eso, han planteado algunas cuestiones para “orientar a los católicos en su decisión”.
Condenaron que Bolsonaro “promete la sumisión de Brasil a los Estados Unidos”, de hecho, acusan al candidato de formar parte de “una conspiración para gravar los productos brasileños, defiende la intervención extranjera en nuestras elecciones y promete entregar nuestras tierras raras a la explotación de EE.UU.”.
También advirtieron que el partido de Bolsonaro está en contra de los programas sociales, la casa común y el combate contra la pobreza, desconociendo las causas de la miseria en Brasil, a pesar de que en las últimas semanas “el candidato” haya informado que “mantendrá algunos”.
Consideran que esta postura atenta contra los principios de la doctrina social de la Iglesia en abierta contradicción con “la opción evangélica preferencial por los pobres, reafirmada en los documentos principales de nuestra Iglesia”.
Criticaron que Bolsonaro ante un eventual gobierno legalizaría el uso de armas como “tal como hizo su padre [Jair Bolsonaro] durante su Gobierno”, lo cual va en contravía al mensaje de la Iglesia al plantear que las armas representan “representa una amenaza grave para la estabilidad y la paz”.
Fuertes críticas
Los obispos brasileños también han criticado que Bolsonaro es partidario de de la tortura, de hecho, argumentaron que “su familia rindió homenajes a uno de los mayores torturadores de la dictadura brasileña, el general Brilhante Ustra, causante de numerosas muertes”.
En este caso, la Iglesia valora la democracia, por ende, “no puede favorecer la formación de grupos restringidos de dirigentes que usurpen el poder del Estado para sus intereses particulares o sus objetivos ideológicos”.
Asimismo recordaron que Bolsonaro padre fue condenado y encarcelado por atentar contra la democracia y, por tanto, su hijo “continúa su línea ideológica”.
Inclusive ha emitido diversas declaraciones de amenaza al orden constitucional y, de resultar electo, “gobernará con mayoría absoluta en el Congreso Nacional y en el Supremo Tribunal Federal, propiciando “las condiciones para una usurpación del poder y la sumisión del país a su ideología”.
Por esta y otras razones, opinaron que Lula si bien su gobierno está sujeto a críticas “siempre demostró responsabilidad con los pobres y con la Casa Común y actuó dentro de los márgenes del orden democrático, en apego a la Constitución”.
“La simpatía o rechazo hacia el actual Gobierno no puede justificar entregar el país a quien contradice de manera tan frontal las enseñanzas de nuestra Iglesia”, finalizaron.
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