El Apocalipsis de Dalí, una obra de mucho peso

Apocalipsis de Dalí
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En 1958, Salvador Dalí pintó ‘La Ascensión de Cristo’, un cuadro único por su perspectiva absolutamente rompedora, en el que la elevación se ve desde abajo, con las plantas de los pies en primer término de un escorzo brutal y los brazos extendidos, con las manos en garra, tensas, doloridas, quizá con ecos de esas otras que Matthias Grünewald pintó a principios del siglo XVI en su ‘Crucifixión’.



Gala, personificación de la madre, lo contempla. Son tiempos de Guerra Fría y de experimentos atómicos, dos temas que subyugaban de manera especial al artista. Es el mismo año en que pinta ‘La Madonna de Port Lligat’ con Gala, de nuevo, como protagonista. Y es el mismo también en que recibe el encargo de realizar una portada para un libro único y excepcional, tanto por su peso como por el contenido.

Una obra colectiva

Se trata de presentar un volumen basado en el Apocalipsis de san Juan que reunirá obras de artistas y escritores como Léonard Foujita, Bernard Buffet, Georges Mathieu, Ossip Zadkine, Leonor Fini, Pierre-Yves Trémois, Jean Cocteau, Jean Giono, Emil Cioran, Ernst Jünger y Jean Rostand.

El encargo para el español era la portada de una obra única, con un peso total de más de 200 kilos, de los que 150 corresponden a la imponente pieza. Dalí era por entonces un hombre preocupado por el mundo convulso que le rodeaba y su universo se va ensanchando con obras que hablan de ello.

Tardó tres años en dar forma a este ‘Apocalipsis’ único, para el que utilizó la técnica de la cera perdida, un antiguo uso artesanal que ha sobrevivido a través del tiempo y cuyos orígenes se remontan a la Edad del Bronce, y se sirvió de conchas marinas, tenedores y piedras preciosas como ornamento.

Expuesta en el Museo de Arte Moderno de París

La obra de bronce, acabada en 1961, fue expuesta en el Museo de Arte Moderno de París, primera parte de un periplo en el que recorrería importantes centros artísticos de todo el mundo.

No era, por tanto, una pieza más del universo del de Figueras, sino una rareza excepcional encargada por el editor Joseph Fôret, quien años después vendería el libro a un coleccionista, Christian Karoutzos, su actual propietario.

Apocalipsis de Dalí

Apocalipsis de Dalí

Una obra de arte única en el mundo, que fue robada días atrás del centro de arte contemporáneo de Issoire, en el departamento francés de Puy-de-Dôme. Los ladrones se llevaron la pesada cubierta y dejaron el interior del valioso libro, que contiene alrededor de 150 grandes pergaminos manuscritos e ilustrados.

Lo que teme el dueño es que, una vez pasados los días, hayan desmontado las piedras o fundido la portada (una de las teorías que baraja la Fiscalía de Clermont-Ferrand, encargada de la supervisión del caso) para aprovechar parte de sus materiales, con lo que estaría destruida y habría que hablar de la obra ya, desgraciadamente, en pasado.

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