Varios barrios de París devastados, comercios saqueados y edificios públicos atacados en toda Francia. Los episodios de violencia registrados durante la gran jornada de movilización social, para protestar contra el encarecimiento de la vida y el deterioro en los servicios públicos, han dejado conmocionados a los franceses.
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El pasado 19 de octubre, el Episcopado reaccionó expresando su “apoyo” y “solidaridad con todas las personas que han resultado heridas, así como con los numerosos comerciantes que han sido víctimas de estos actos vandálicos”. “Junto con todos los creyentes, rezamos para que cesen estos disturbios, para que las reivindicaciones legítimas sean escuchadas y tenidas en cuenta y para que, mediante el diálogo y el respeto a la justicia, pueda volver la paz”, añadía el comunicado de los obispos.
Sin embargo, para Foucauld Giuliani, de 36 años, fundador del colectivo Anastasis, que reúne a cristianos de izquierda interesados en desarrollar una reflexión política y comprometerse activamente en las “luchas contemporáneas”, hay que ir más allá de tomas de posición que se sitúan “en un plano de superioridad, al margen de las reivindicaciones planteadas por todas las personas movilizadas durante la jornada del 17 de octubre”.
Junto con los miembros de este círculo informal, este profesor de filosofía considera que es necesario “acompañar el anhelo de justicia y llevarlo a la práctica de una manera que no entre en contradicción con el Evangelio”. De ahí su rechazo tajante a la violencia, “que no hace sino añadir mal al mal”. No obstante, desconfía de las interpretaciones simplistas que pretenden desestimar las reivindicaciones del movimiento con el pretexto de los episodios violentos. “La indignación está ahí, y es inmensa. Si sigue sin ser escuchada, el riesgo de que la violencia continúe es real”, advierte.
Retórica de las dos juventudes
Por su parte, Francesco Antonini, de 29 años, también miembro de Anastasis, considera que la “verdadera violencia es, ante todo, institucional y social, la que sufren las clases populares en su vida cotidiana”. El 17 de octubre salió a manifestarse y tiene intención de seguir movilizándose. Ambos jóvenes encuentran en su fe cristiana las razones de su compromiso político y se oponen firmemente a la “retórica de las dos juventudes: la del papa León XIV, pacífica y serena, frente a la del movimiento actual, enfurecida y violenta”, añade Antonini. Una visión que ha tenido una amplia difusión en Francia a través de las redes sociales e incluso en algunos medios de comunicación.
A sus 48 años, François Mandil, activista desde hace muchos años y actualmente profesor de historia en el este de Francia, también denuncia este planteamiento. “Por un lado, muchos de los jóvenes que participaron en las manifestaciones también estuvieron en el Estadio de Francia durante la vigilia con el Papa. Por otro, se trata de contextos y registros completamente distintos. Hay un tiempo para cada cosa: un tiempo para lo espiritual y otro para la protesta política y social”, analiza.
Escasa movilización eclesial
Estos militantes lamentan la escasa movilización de los sacerdotes y, más en general, de la Iglesia institucional. De hecho, su compromiso representa una minoría en el panorama católico francés. Sin embargo, varios religiosos observan con simpatía la movilización que sacude Francia desde hace varias semanas. Pero sigue siendo muy difícil expresarse abiertamente sobre este asunto candente.
Así, preguntada también por Vida Nueva, una religiosa y teóloga muy comprometida con los temas sociales, subraya que “es muy importante tener presente que, a pesar de estos actos de violencia injustificables, la inmensa mayoría de los manifestantes participaron de forma pacífica y dentro de la legalidad, para expresar reivindicaciones importantes que deben ser escuchadas”. “El riesgo -añade-, si seguimos centrándonos exclusivamente en el aspecto de las violencias, con la consiguiente exigencia de orden, es que acabemos allanando el camino hacia una victoria de la extrema derecha en las elecciones presidenciales de 2027”.
