El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha defendido firmemente la presencia de la fe cristiana en la esfera pública, subrayando que esta convicción sostiene una visión del ser humano “orientada al bien común y la libertad”. Lo ha hecho durante su intervención en el 2º Foro ‘Lo que aporta la fe católica a España y a Europa’, organizado en la Sala Europa del Palacio del Senado por la Fundación Enraizados, el prelado ha querido dejar claro que “Dios no es un intruso ni un rival, sino el cómplice de lo mejor”.
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Dar testimonio en la polis
Frente a las habituales críticas que cuestionan las intervenciones públicas de los miembros de la jerarquía eclesiástica, el prelado no ha dudado en reivindicar su papel en el debate civil. En este sentido, ha declarado abiertamente: “Hago política siempre que puedo, entendiendo por política ese menester, ese ministerio de dar testimonio en la polis, en la ciudad”.
Para Sanz Montes, este compromiso cívico y religioso implica apostar por valores fundamentales como la verdad, la convivencia y la honestidad, situándose en abierta oposición a actitudes destructivas como “la mentira, la insidia y el robo”.
En su análisis sobre la sociedad contemporánea, el arzobispo también ha recurrido a las reflexiones del célebre escritor C. S. Lewis para abordar cuestiones profundas como la estructura de la familia, la amistad y la soledad.
Desde esta perspectiva, ha argumentado que “la amistad te recuerda que somos sencillamente incompletos”, una realidad que, a su juicio, contrasta con las posturas de carácter impositivo presentes en la actualidad.
Rechazo a la clandestinidad religiosa
El arzobispo de Oviedo se ha mostrado especialmente contundente frente a los planteamientos que pretenden limitar la práctica de la religión de manera exclusiva al ámbito privado. Su firme rechazo al repliegue de los católicos del espacio civil ha quedado patente al afirmar: “La clandestinidad no, gracias: el templo donde celebramos el misterio, la plaza donde lo testimoniamos y el atrio que está en el medio para ir y venir del templo a la plaza y de la plaza al templo”.
En esta idea profundizó en declaraciones concedidas a la Cadena COPE, donde defendió que la dimensión religiosa tiene una repercusión directa y positiva en la convivencia social. El prelado reiteró que “tenemos que decir que Él no es enemigo, que no es rival, que no es un intruso en nuestras cosas, sino cómplice de lo mejor”.
En esta misma línea, añadió que contar con la figura divina significa saberse “hijos de un Padre que nos ve crecer, que nos creó y que nos espera al final de un destino”.
Sanz Montes también sobre la misión individual de cada persona, asegurando que “cada uno ha venido a este mundo para decir una palabra que Dios silenció, pero que Él quiere decir con nuestros labios, y para repartir un bien que Él retuvo, pero quiere repartir con nuestras manos”.
Por este motivo, ha rematado que Dios, “aunque no se presente nunca a nuestras elecciones, cuenta y tanto para hacer una sociedad que se pueda vivir en la paz, en la convivencia y en el amor”.
El foro contó también con la participación de otras personalidades del ámbito social y político, como el rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Higinio Marín; el director del diario ‘El Debate’, Bieito Rubido; y el senador por Melilla Fernando Gutiérrez.


